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Coconut Tam

Donde el arte y la moda se encuentran

CulturaArte Textil
Autor:
Aina Coll
Fotógrafo:
Jaume Oliver
08.14.2024
Ilustración y estampación, lámina y téxtil, Coconut Tam y The Coco Wear se retroalimentan, el uno al otro, en el estudio de Tamara K. Lloyd-Cox. En Valldemossa, la artista y diseñadora de moda ha unido dos pasiones a través del color y un amor incondicional por el verano.

Tamara K. Lloyd-Cox intuye que pinta hasta donde le alcanza la memoria. Lo hace con expresividad emocionante, patrones geométricos y colores vibrantes que dan forma a motivos asiáticos -donde penetran sus raíces-, pero también inspirada por la naturaleza -el mar y la montaña- de Mallorca, la isla donde nació y se crió.

Su casa, justo en el centro de Valldemossa, alberga sus obras, que decoran las paredes en una suerte de museo doméstico y alegre, antesala de un estudio ubicado en la planta superior. Con vistas a las callejuelas más emblemáticas del pueblo, copadas ahora de turistas y curiosos, aquí se expande la creatividad de Tamara en forma de dos proyectos necesarios el uno para el otro: Coconut Tam y The Coco Wear.

Y es que, desde hace unos años ya, Tamara traslada sus ilustraciones al textil en un ejercicio jovial y desenfadado, pero ejecutado con excelente gusto, porque pintar es su forma de expresarse y relajarse. «Estudié diseño de moda en Barcelona y quise ser diseñadora hasta que di con el mundo del estampado, que me permitía unir mis dos pasiones: el arte y la moda».

«Siempre me escapo del invierno, necesito mucho el sol y quería hacer prendas para esa época».

Del encuentro entre dos predilecciones que ama, ambos proyectos nacieron a la vez cuando la artista descubrió que, aunque a priori dibujaba para ella, podía aplicar al textil sus pinturas. «Estaba tan obsesionada con poder aplicar los dibujos en papel y en textil que empecé a indagar en formas, símbolos y elementos», cuenta, mientras trata de poner palabras a su estilo, su estética, que tiene mucho que ver con su padre. Siempre le había apoyado, se sincera, por lo que en el dibujo encontró una forma de expresar, tras su fallecimiento, el agradecimiento que sentía, y de honrar su figura «como si de un diario personal» se tratara.

En sus comienzos, la madre y la pareja de Tamara eran los únicos afortunados que tenían acceso a su obra, pero dejándola entrever, poco a poco, en redes sociales, empezó a recibir halagos y pronto llegó su primera exposición. Era una serie inspirada en la masificación turística, pero desde una visión graciosa, quizá algo irónica, que se vendió en su totalidad. El camino, entonces, se hizo más claro que nunca.

Soles, tigres y elementos marinos protagonizan los dibujos de Coconut Tam y las prendas de The Coco Wear, piezas eminentemente veraniegas que obedecen a la esencia de alguien que huye del frío por naturaleza. «Siempre me escapo del invierno, necesito mucho el sol y quería hacer prendas para esa época».

«El slow fashion interesa cada día a más gente, sobre todo cuando se sabe qué hay detrás. Existe un cambio».

Jóvenes, frescas y atemporales, las prendas se confeccionan en talleres en España con los que Tamara mantiene una estrecha relación y trabaja mano a mano, y los materiales elegidos son siempre orgánicos, una decisión coherente con su forma de entender la moda que, reconoce, pasó durante mucho tiempo del amor al odio, incapaz de combregar con el calendario frenético que profesa el sistema fast fashion. Una apuesta, la suya, que cree es cada vez más popular. «El slow fashion interesa cada día a más gente, sobre todo cuando se sabe qué hay detrás. Existe un cambio», afirma convencida.

Aunque nació en Santa Ponça, Tamara ha vivido en varias ciudades desde que se marchó a Barcelona a cursar sus estudios universitarios. Sin embargo, su conexión con la isla siempre ha sido intensa y palpable. «Estuve doce años sin vivir aquí, pero necesitaba coger un vuelo y volver. Escapar de la ciudad». Ahora, afincada en uno de los pueblos más bellos de la Serra de Tramuntana, se ha aliado con sus vecinos de Barbaflorida en la apertura de un nuevo local, «un espacio donde tomar té de especialidad y poder adquirir prendas de ropa y piezas de arte». Además, en los últimos meses, ha estado trabajando junto con Suite 13 LAB y Mariacastaña en proyectos que, sin desvelar todavía ningún detalle, verán la luz en 2025.

Aunque su mirada es algo tímida y su pose, discreta, Tamara logra transmitir su pasión cuando habla del futuro, que divisa «haciendo lo que le gusta hacer: pintar y seguir con la moda, apostar por lo mío. Ser jefa de mí misma». Un ansia de libertad que contagian sus ilustraciones y sus prendas gracias a un abrazo -entusiasta y colorista- entre el arte y la moda. Ojalá siga siendo así por muchos veranos más.