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Saladina Art Fest

El arte urbano regresa a Can Picafort

CulturaArte
Autor:
Aina Coll
Fotógrafo:
Jaume Oliver
05.12.2026
A las puertas del verano, llega puntual el Saladina Fest, un festival impulsado por el artista Joan Aguiló que aboga por el arte como herramienta para transformar el paisaje urbano y celebrar la identidad local.

“El festival nació de la necesidad de devolver algo a los residentes de Can Picafort. Es un pueblo que creció urbanísticamente de forma un poco desordenada y las fachadas grandes suponen un impacto visual para los vecinos. Intentamos, a través de la pintura, crear algo positivo de lo que se sientan orgullosos”. Quién se remonta con estas palabras a los inicios del Saladina Fest es Joan Aguiló, su ideólogo y organizador, justo ahora que han pasado diez años de la primera edición. En plena Semana Santa, aplica los últimos retoques a la fachada del CIFP Juniper Serra, que ahora luce uno de sus inconfundibles murales, y aprovechamos que se toma un descanso para charlar con él.

Tras una década de recorrido, el evento forma parte del calendario veraniego de Can Picafort, un emplazamiento que Aguiló escogió porque para él es sinónimo de hogar. “Mi padre vive allí y yo siempre he veraneado en el pueblo. Muchos de mis recuerdos de la infancia están vinculados a Can Picafort", dice quien ha conseguido generar, con los años, una comunión orgánica entre arte, artistas y residentes del municipio costero.

“Es importante que los artistas entiendan cómo es la vida aquí en invierno y cómo cambia en verano, y nuestra relación con el mar”. 

Al fin y al cabo, el principal reto del festival ha sido, desde sus inicios, conectar el pueblo con el arte urbano -capaz de transformar el contexto y avivar el diálogo -. Es por eso que Aguiló invita cada año a cuatro artistas a quienes ofrece absoluta libertad creativa con la única condición de que tejan vínculos con los residentes. “Es importante que entiendan cómo es la vida aquí en invierno y cómo cambia en verano, y nuestra relación con el mar”. Y exactamente esto es lo que ocurre porque, durante una semana, conviven, comparten impresiones y crean, claro está, sus obras en un soporte particular: las fachadas de hoteles y edificios residenciales de la localidad.

La selección de artistas, reconoce Aguiló, acostumbra a ir en dos direcciones. A veces tiene muy claro a quién quiere invitar; otras, es la fachada la que encaja con un artista en concreto. Sea como sea, una vez reunidos en la isla, el Saladina Fest comienza con una jornada dedicada a los vecinos, con talleres infantiles, conciertos, DJs y food trucks, y los alumnos del municipio se acercan a descubrir el desarrollo de las obras. “Un niño que vino con 8 años ahora tiene 18 y es gratificante pensar que ha crecido sabiendo algo más sobre pintura, arte y espacio público”.

“El objetivo era impulsar un festival familiar sin ambición de crecer y evitando la masificación de gente que realmente no está interesada en el arte ni en el entorno”.

A lo largo de su trayectoria, el festival ha ido evolucionando. Sus primeras ediciones se celebraban en octubre, pero la fecha se desplazó hacia el verano para aprovechar el buen tiempo y las ganas de la gente de pasar más rato en la calle. Además, se han ido sumando colaboradores y ha mejorado la logística, “pero la esencia sigue intacta”, asegura Aguiló, “porque el objetivo era impulsar un festival familiar sin ambición de crecer y evitando la masificación de gente que realmente no está interesada en el arte ni en el entorno”. Un propósito alineado con la obra del artista mallorquín, que indaga constantemente en la identidad isleña a través los momentos de intimidad que nos definen como comunidad.

Enraizado en el lugar de forma tan natural como profunda, el Saladina Fest celebrará, en 2027, su décimo aniversario -en 2020 la edición se canceló a causa de la pandemia- y Aguiló ya anda planeando algo especial. “Me gustaría que volviesen algunos artistas a revisar sus obras o impartir jornadas abiertas y compartir experiencias, pero lo tengo que perfilar”, dice con una sonrisa. 

Mientras tanto, todas sus energías están volcadas en el Saladina Fest 2026: Ana Langeheldt (Sevilla), Ernest Zacharevic (Lituania), Marta Lapeña (Madrid) y Jarus (Canadá) plasmarán en edificios emblemáticos de la escenografía del pueblo su propia versión de lo que somos, su forma de ver e interpretar nuestra identidad. Un ejercicio estético que transforma el espacio y, sobre todo, fomenta la cohesión y el diálogo social. Apunta la fecha de esta cita ineludible: del 30 de mayo al 6 de junio en Can Picafort. 

En Travel to Zero by Proa Group estamos felices de ser, un año más, patrocinadores del Saladina Fest.