Marcar como favorito

Viti Vinci

El aroma del Mediterráneo

Producto LocalEcológicoHolístico
Autor:
Aina Coll
Fotógrafo:
Jaume Oliver
05.08.2024
Los aromas nos conmueven. Nos retrotraen a instantes, evocan emociones, sacuden recuerdos. Lo saben bien en Viti Vinci, un proyecto que nació en Londres con el propósito de crear estímulos olfativos y que, ahora, afincado en Mallorca, espolea nuestros sentidos a través del perfume del Mediterráneo.

Viti Vinci nació en la capital de Inglaterra hace cuatro años, pero el destino quiso que recalase en la mayor de las Islas Baleares. La idea inicial era crear fragancias para envolver, de forma singular, espacios, «así como un músico influye en las emociones en un evento, queríamos hacerlo con los aromas», cuenta Víctor Alarcón. Sin embargo, el proyecto se ha ido transformando. Ahora, en la calle Estudi General, amparado por La Seu y el Palau March, explora fórmulas que podemos llevar puestas y nos hacen vibrar.

«Nos inspiramos en la naturaleza local, en el paisaje, en las plantas. Y fuimos creciendo y encontramos este maravilloso espacio en el centro de Palma». Un espacio que guarda las huellas de su pasado arquitectónico, en las paredes y en el suelo. Justo en la entrada, tras descender algunos escalones, está el corazón de Viti Vinci, cual laboratorio de química, donde trabaja la nariz de la perfumería, la persona que se encarga de traducir los conceptos en fragancias.

La pandemia fue moldeando el propósito, pues mientras la mayoría permanecíamos en casa, aislados, en el campo sí se podía trabajar, así que Viti Vinci fue convirtiéndose en lo que es a día de hoy, «un atelier de creación de fragancias finas con producto cien por cien natural y vinculado a un proyecto de agricultura regenerativa» que despierta las emociones y nos conecta, a través del olfato, con lo que sentimos.

Alarcón se introdujo en el mundo de la perfumería, precisamente, fascinado por el poder de los aromas, al ver que «con aromas naturales, con extractos de plantas, se pueden evocar emociones muy concretas, y hay numerosos estudios que demuestran que la difusión aromática favorece incluso la regeneración del cerebro».

«Cuando trabajamos en un aroma o en una cata, vemos cómo, sin duda, hay una mejoría del estado de ánimo de las personas».

Amparados por una base científica ya irrefutable, mientras charlamos, en el atelier se trabaja sin descanso bajo una preciosa luz natural que inunda el espacio. «Cuando trabajamos en un aroma o en una cata, vemos cómo, sin duda, hay una mejoría del estado de ánimo de las personas», afirma Alarcón, que capitanea la marca y profesa una pasión irreductible por su trabajo, que empieza en la tierra, en el cultivo y la cosecha, pasa por la destilación -el proceso que extrae el aceite esencial de la planta- y acaba en la formulación, una técnica imaginativa pero laboriosa, que llevan a cabo los perfumistas del equipo.

Todo el proceso tiene la vista puesta en la sostenibilidad en todas sus formas, pues en Viti Vinci practican la agricultura regenerativa, que contribuye en equilibrar la vida del suelo en su propia finca, que sembraron hace cuatro años y ahora empieza a ser cosechable, y en terrenos aliados, con los que colaboran, como SONMO y Treuer, aunque su sueño es «tener una producción totalmente propia». Esta mirada consciente y respetuosa se traslada hasta el packaging, circular y reutilizable.

En el desarrollo de las fragancias participa, fase a fase, un equipo de seis personas -entre los que se encuentra un perfumista y el equipo agrícola y de desarollo y administración-, y de él nace su propia colección de perfumes, una pequeña colección de cosméticos naturales y una de aceites esenciales.

Es aquí, en el laboratorio en el que charlamos, donde llega la esencia que se trabaja y formula. Nadie permanece indiferente al oler el resultado, ya embotellado en preciosos frascos, porque, igual que un sabor o un paisaje, cada aroma es capaz de calmarnos o estimularnos, de anclarnos al momento o de hacernos volar. Con delicadeza y con carácter propio. Y si a alguien le cuesta conectar su sentido olfativo, que no cunda el pánico, porque se puede afinar.

«El cliente de Viti Vinci es un consumidor de nariz curiosa, interesado en la perfumería nicho, creativa y de autor, y que le da importancia a la sostenibilidad y al compromiso con el planeta».

«Por un lado está la sensibilidad y el talento, lo que puede hacer una persona con una nariz más sensible que otra», explica Alarcón, «pero luego está el entrenarla, que es una parte muy importante. Y eso depende mucho de la cultura a la que pertenecemos». De hecho, para un amante de los aromas naturales como él, deberíamos entrenar este sentido desde niños, «igual que mandas a tus hijos a estudiar música, matemáticas o lengua. Sería interesante enseñarles a oler, que suena simple pero tiene muchos matices».

Estos matices son los que perciben y valoran los que se acercan hasta el atelier de Viti Vinci, un consumidor «de nariz curiosa, interesado en la perfumería nicho, creativa y de autor, y que le da importancia a la sostenibilidad y al compromiso con el planeta», mayoritariamente extranjero -su ubicación, en el corazón del casco antiguo de Palma, seguramente contribuye a ello- pero también local, sobre todo en ferias de artesanía.

Viti Vinci explora, a través de la aromacología -que estudia la conexión entre los perfumes y la psicología- las reacciones que desencadenan sentimientos, crean estados de ánimo e incluso desbloquean recuerdos. Un trabajo nada desdeñable que llena de orgullo un equipo que celebra cada lanzamiento o la creación de un producto a medida para un cliente desde Mallorca, pero que ya tiene los ojos puestos en la península. Eso sí, despacio y con cuidado. Con los tiempos que inspira la naturaleza. Al final, «un crecimiento orgánico es un crecimiento saludable», sentencia Alarcón.

Viti Vinci