Nom Nom Craft Bakery llevaba gestándose mucho tiempo. Desde que Althea vivía en Argentina, luego en Irlanda y, finalmente, en Mallorca, la idea iba rondando en su cabeza. Sin embargo, fue aquí, en la isla, donde sucedió algo, uno de esos hechos que, sin esperarlo, se convierten en catalizadores, para que este sueño se convirtiera, por fin, en realidad.
Althea trabajaba en un restaurante en la calle Fábrica de Palma, allá por el 2016, cuando, un día, un cliente escribió una dura crítica en internet. En ella, el comensal se quejaba de toda la experiencia. De que la cocina era demasiado salada, de que no había postres veganos ni sin gluten, e incluso de las servilletas. Entonces, el chef le pidió a Althea que creara una opción vegana, una sin gluten y otra sin lactosa para incluir en la carta, pero la repostera, como nos confiesa, no sabía por dónde empezar. «Cuando estudié Técnico de Cocina nunca profundicé en la cocina vegana ni en la celiaquía, así que me puse a investigar». Ese comentario supuso un antes y un después en su manera de entender la repostería y con él se abrieron nuevas vías de experimentación y aprendizaje que marcarían el futuro de Althea y, claro, el de Nom Nom Craft Bakery.
En 2017, de nuevo, otro hecho, aparentemente anecdótico, supuso un nuevo impulso. «Nuestro jefe vino un día y nos comunicó que cerraba el restaurante, que no volviéramos al día siguiente. De vuelta a casa, me olvidé mi kit de cuchillos en el bus y me lo tomé como una señal. Estaba muy cansada de lo que estaba haciendo y pensé que las cosas pasan por algo». Entonces, Althea se tomó ese tiempo para descubrir recetas pasteleras que prescindieran de ingredientes refinados, se hizo con numerosos libros y experimentó con nuevas ideas en su cocina.
Ya no abandonaría este camino. Aunque volvió a trabajar para otros, cuando llegó el confinamiento, comenzó a elaborar más recetas, a comprar materiales y libros, a curiosear en webinars y, como muchos por aquel entonces, «a hacer pan de manera obsesiva». Althea pasaba los días en la cocina y empezó a subir fotos de sus creaciones dulces en su cuenta de Instagram. Su propuesta alternativa, complementada por la calidad de sus fotografías, llamó la atención de muchas personas que, al terminar el confinamiento, empezaron a hacerle encargos. Entonces preparaba pasteles para amigos, familiares y los primeros clientes que llegaban a través del boca a boca y de las redes sociales. El confinamiento terminó y volvimos a la calle, pero Althea continuó en ERTE y decidió apostar, de una vez por todas, por Nom Nom Craft Bakery. Fue un «ahora o nunca», como nos cuenta. Una apuesta valiente y ganadora.
Pero, ¿qué tiene de especial la pastelería de Nom Nom Craft Bakery? Nos atreveríamos a afirmar que los ingredientes, el proceso, el concepto… o, más bien, todo. Los ingredientes son en su mayoría ecológicos y de pequeños productores de la isla, como Vadebio, harina de Manacor e higos de la casa de sus suegros. Además, no compra procesados, como la margarina o la crema de anacardos, porque se encarga ella misma de elaborarlos.
«Es una satisfacción saber que la gente ha roto un mito en cuanto a la comida plant based».
El proceso es también atípico porque requiere mucha investigación. Como nos explica, la pastelería es muy exacta, así que cuando se sustituyen ingredientes clásicos por alternativas veganas, se debe estudiar qué función cumple cada uno. Por ejemplo, nos cuenta Althea, el huevo retiene el aire y a la vez aglutina, así que tuvo que probar con sustitutos, como el lino molido, que hidratado cumple esa función aglutinante, y la aquafaba (el líquido que resulta de la cocción de las legumbres) que, reducida, tiene la misma consistencia que la clara de huevo, lo que ayuda a retener el aire. Nuevos conocimientos que, como nos explica con una sonrisa, aprendió «con mucho ensayo y error».
El concepto también es clave. Althea elabora dulces con valor nutricional, sin ingredientes refinados y siempre teniendo en cuenta la sostenibilidad. Para reducir el impacto en el medio ambiente, además de ingredientes veganos, escoge proveedores locales y ha estudiado su packaging, que es biodegradable, reciclable y con tinta a base de soja. Si ser sostenible es un sendero que se traza sopesando cada elección, la intención de Althea es recorrerlo y, como nos cuenta, aportar su granito de arena.
A medida que vamos hablando, entendemos que, de hecho, hay mucho de tomar conciencia y reflexionar en Nom Nom Craft Bakery. Porque si aquí hay un propósito, es el de desmitificar que lo vegano y saludable es, por antonomasia, feo, soso y difícil de cocinar. En los retiros en los que cocina, como nos explica, el feedback siempre atestigua este cambio de mentalidad. «En el último retiro participaron 19 personas y solo una era vegetariana. Comieron durante cuatro días comida vegana y todos se sorprendieron por la variedad y por cómo les sentaba la comida en el cuerpo. Es una satisfacción saber que esa gente ha roto un mito en cuanto a la comida plant based».


«Me atrae más la idea del obrador porque me da libertad y yo quiero ser dueña y señora de mi tiempo».
Nom Nom Craft Bakery también triunfa entre los comensales más pequeños y eso motiva –y mucho- a Althea. «Cuando me escribe una madre para contarme que a los niños les ha encantado un pastel siento una gran satisfacción. Considero importante que la tarta de cumpleaños de un niño sea casera y con valor nutricional y, a la vez, me permite formar parte de momentos especiales».
En cuanto al futuro, Althea reconoce que el proyecto siempre va cambiando. Primero la oferta era exclusivamente dulce, después introdujo el pan, luego llegaron los retiros y los eventos privados… y, ahora, a veces, sueña con tener un plant based studio, un obrador escuela que le permita cocinar e impartir talleres, pero con flexibilidad si quiere participar en algún evento. Lo que sí tiene claro es que, de momento, en el presente, seguirá trabajando por encargo y sin tienda física, al menos no una tienda convencional con un horario estricto: «me atrae más la idea del obrador porque me da libertad, y yo quiero ser dueña y señora de mi tiempo».



