La falta de tiempo, de energías o de ideas suelen ser los pretextos más socorridos cuando alguien intenta explicar por qué no toca ollas ni sartenes. Las justificaciones acuden así, ensayadas y aprendidas de memoria. Se sueltan de corrido y entonces nuestras habilidades en los fogones se declaran ineptas. Es ya después, al ponernos manos a la obra porque no queda otro remedio, cuando nuestras elaboraciones toman formas horrendas con un sabor indeseable. De ahí que surjan iniciativas tan edificantes como Bolsita Verde, un proyecto gastronómico que ve la luz con el objetivo de paliar esas excusas que ya no pueden engañar a nadie. Ni siquiera a quienes las pronuncian. El eslogan de la marca dice lo siguiente: Making conscious cooking fun, algo así como “hacer que la cocina consciente sea divertida”. Un propósito pedagógico y enriquecedor.
Convencer a la gente de esa realidad es la meta que persigue Michelle van der Werff, una holandesa afincada en Palma que echaba de menos algunas aplicaciones que, en su país, sirven para facilitarle la vida a la gente. Sobre todo en materia culinaria. «En los Países Bajos mis amigos utilizan mucho HelloFresh, que es la app principal de kits de recetas. No tardé en darme cuenta de que aquí no hay nada parecido, y yo lo quería». El objetivo de Bolsita Verde implica hacer de la cocina un territorio en el que moverse con soltura, por supuesto que sí; pero también busca concienciar a la población sobre la alimentación saludable. Es por eso que «la idea es ofrecer platos creados a partir de una dieta plant based (productos de origen vegetal) y así poder disfrutarlos, al menos, durante unos cuantos días a la semana». Michelle no es vegana ni vegetariana, pero con sus brazos rodea los principios de este estilo de vida para demostrar, a partir de propuestas responsables, que pueden prepararse comidas y cenas ya no solo ricas, sino también perfectamente equilibradas.
«Cada semana subimos nueve recetas diferentes. Así cualquiera puede escoger el plan que más se ajuste a sus necesidades».
Michelle no es la única tripulante de esta embarcación que empezó a navegar después del confinamiento, en su travesía le acompaña Emiliano Tissera, un bonaerense licenciado en Gastronomía y enamorado desde crío del arte culinario, tal y como se autodefine. Emiliano carga con buenas dosis de experiencia en todo lo tocante a cocina vegetariana, ayurvédica y holística. Es él quien se encarga de planificar todos los menús semanales publicados en la página web de Bolsita Verde, que no solo actúa como alternativa para quienes no disponen de suficientes horas; también se presenta como inspiración para que uno pueda ampliar su ramillete de ideas. «Cada semana subimos nueve recetas diferentes. Así cualquiera puede escoger el plan que más se ajuste a sus necesidades». Las opciones varían en función del número de comensales y las cantidades de comida que van a consumirse: hoy en día, pueden elegirse de tres a seis propuestas a la semana para dos o cuatro personas. Frikandel vegano con cebolla caramelizada, hot tofu en salsa sriracha, gratén de hinojos y macarrones… La heterogeneidad de los platos está fuera de toda duda.
Y ya puestos a hablar sobre las virtudes de Bolsita Verde, cabe destacar el fuerte compromiso que esta iniciativa contrae con el medio ambiente. Michelle enfatiza ese aspecto porque «la competencia dice ser súper respetuosa con la naturaleza porque no genera residuos alimentarios, pero luego resulta que lo envuelven todo en plástico». En Bolsita Verde, en cambio, utilizan un sistema de envasado que es cien por cien reutilizable. Lo único que el usuario debe hacer para disfrutar de esa ventaja es abonar un importe mínimo, una tarifa de depósito que se deduce de futuras facturas al devolver la bolsa y los frascos de vidrio. Aunque huelgue decirlo, el plástico brilla por su ausencia en este packaging retornable. Cuando las cosas se hacen con responsabilidad, la conciencia queda limpia y el mundo se torna un lugar más habitable.
Esta devolución del envasado puede hacerse de dos maneras: retornándolo al repartidor en la siguiente entrega a domicilio o acudiendo a los puntos de recogida establecidos. Este proyecto está pensado para la comodidad del cliente, que recibe o recoge una bolsa térmica en cuyo interior encuentra la porción exacta de los ingredientes que necesita. Ni más ni menos. De esta manera se pone fin al desperdicio de comida; el usuario tan solo debe seguir los pasos del recetario, casi como si de un juego se tratase, para acabar cortando, sazonando y salteando. Solo así podremos encarnar el papel de un chef experimentado. Bolsita Verde hace que lo impensable sea más que factible. ¿Parecía imposible asumir una dieta sana y saludable en nuestra rutina? Pues nada más lejos de la realidad. ¿Alguien cree que jamás se ajustará un delantal para cocinar unos platos de ensueño? Entonces que visite la página web de esta iniciativa y cambiará de parecer.


«Un ochenta por ciento de los que prueban Bolsita Verde repite, eso es muy positivo».
Otro de los reclamos de Bolsita Verde y que también está incrustado en su filosofía estriba en la procedencia y tipología de sus ingredientes. Todos ellos son de temporada, orgánicos y locales. Michelle insiste en que sus recetas «son principalmente de origen vegetal para estar en estrecho contacto con la naturaleza». Cuando es preguntada sobre el recibimiento de su idea por parte del público, remarca que la mayoría de los españoles ignoraban la intención de un proyecto así, aunque en Mallorca residen muchos expatriados que ya conocían el producto en su país natal. «Un ochenta por ciento de los que prueban Bolsita Verde repite, eso es muy positivo». El público que ya ha paladeado las maravillosas fórmulas gastronómicas alojadas en su menú semanal es de lo más variopinto: algunas son personas que desean poner sobre su mesa platos saludables; otros se decantan por su oferta atraídos por la facilidad que implica su preparación; los hay que desean consumir de manera más consciente; luego están los que buscan inspiración para aumentar su bagaje como cocineros.
Michelle desea que en los próximos dos años la gente sepa identificar el nombre de Bolsita Verde nada más escucharlo. En cualquier caso, recalca que lo más importante es que más personas se animen a dar el paso. «Cuanta más gente lo pruebe, mejor. Pero la meta central consiste en estimular la cocina en casa con ingredientes plant based, en que la gente tenga en mente lo que aprenda de Bolsita Verde cuando estén comprando o comiendo en un restaurante. Me gustaría que lo que hacemos aquí sirviese de ejemplo».



