El sol baña el patio del Estudi General Lul·lià una mañana cualquiera de septiembre. Miguel Eek, sentado en una de las mesas de la cafetería, trata de definir un festival peculiar por su propuesta, pero que se antoja imprescindible en un contexto volátil. «MajorDocs es un festival de cine documental en Mallorca que se fundamenta en tres pilares: los autores, la lentitud -proporcionar una experiencia de cine sin contraprogramación, al aire libre donde ver películas, hablar de las películas y tener una relación estrecha con los autores y, finalmente, los autores, poner los autores en el centro, no dedicarnos a la parte más industrial y económica de hacer cine, sino basada en las relaciones que se crean entre los autores y sus películas».
Responde al reto con holgura, pero meditativo. Su tono de voz es pausado y reflexivo, como el concepto que impulsó hace seis años junto con otros cuatro compañeros y del que es director creativo. Hoy, mientras ultima los detalles en el lugar en el que se celebrarán los encuentros con los directores y directoras durante la primera semana de octubre, rememora aquellos inicios y su propósito, que no era otro que proponer una experiencia cercana que abriera las puertas al debate, a la profundidad y a las preocupaciones que compartimos. Y así es MajorDocs, un festival que apuesta por «la desaceleración y la reflexión» a través de un género que tendemos a asociar a la información, a los viajes o a los animales, pero que, en realidad, va mucho más allá. «Es un cine subjetivo donde la mirada de los autores prevalece así como la emoción a la información».
Durante cuatro días, MajorDocs proyecta en Cine Ciutat dos películas diarias. No hay prisa ni afán de acumular visionados. El objetivo es, según uno de sus promotores, «crear espacios para que las películas y las razones por las que se han hecho nos lleguen». La selección, para ello, es curada. Son films arriesgados que «van más allá de la temporalidad, no describen la realidad del momento», sino que meten el dedo en la llaga, «buscan sacudirnos, hacernos convulsionar y sacarnos de nuestra zona de confort».
«Lo importante es compartir inquietudes en un diálogo expansivo más allá de la proyección».
«La propuesta de MajorDocs es desaturar la mirada», afirma Eek, consciente de que el formato desafía los tiempos del consumo frenético -y tantas veces superficial- de información. Aquí es distinto. Este festival no va de «acumular datos e información y pensamientos, sino de abrirnos a una experiencia artística que nos atraviese y nos deje un poso. Por eso es importante darle espacio, para que las películas dejen ese poso, y eso es posible porque son películas que plantean más preguntas que respuestas».
Con una propuesta apta solo para los que están dispuestos a asomar la cabeza al abismo de la incertidumbre, MajorDocs sigue fiel a su manifiesto, que reivindica la innovación y la aventura, y la capacidad de trascender la actualidad; que ensalza el arte sobre la transmisión del conocimiento, profundiza, lento, en la complejidad; que no deja indiferente al espectador y que se centra en la mirada del autor. Una mirada única.
Su filosofía humanista establece los cimientos, pero lo que sucede es lo que vuelve la teoría en algo tangible. «Lo importante es compartir inquietudes en un diálogo expansivo más allá de la proyección». ¿Cómo lo consiguen? Derribando las barreras entre el autor y el público, rompiendo la brecha entre el cine y el espectador, y construyendo un clima de familiaridad. Este no es lugar de alfombras rojas y chaqué. Aquí se proyectan cintas y después el debate sigue en los bares del Ciutat y en el patio del Lul·lià.


«Lo que importa son las miradas, más que las temáticas».
En esta edición,-las anteriores pueden verse en Filmin- impulsada por Mosaic y El Obrador, la fotografía en el cine es el foco, desde una visión que se centra en «la relación que se establece entre quien filma y quien es filmado, de una forma honesta, no intrusiva, ética», explica Miguel Eek, que recalca que en la columna vertebral del festival, «lo que importa son las miradas, más que las temáticas». Seguramente por este motivo la propuesta es selectiva y en cada película hay una historia que busca expandir nuestra forma de ver, entender y compartir cine a través de historias que no dejan indiferente a nadie.
Pero MajorDocs va más allá. Calma Docs, una de sus ramas, es una residencia de creación que, fiel a esta filosofía que profesa la lentitud, invita a cinco autores y autoras de no ficción de España a vivir una semana en Mallorca en una casa de campo y compartir sus procesos creativo, Las master class hacen el resto y «expanden la mirada a otra forma de entender el cine».
Como todos los rara avis, el festival de cine documental ha transitado su propia travesía. «Ya nació con grandes dificultades, como la financiación o la pandemia, así que como festival debe estar abierto a la improvisación. Hay una parte muy controlada, muy pensada, y una muy incierta. Estamos pensando durante un año cómo van a ser cinco días, pero hay una parte en la que el azar hace también que cada edición sea diferente».
Sus aspiraciones son honestas. No desean, dice Miguel, que «crezca mucho más y se vuelva algo grande y monstruoso, y se aparte de la intimidad y la interacción porque esta es, quizá, la parte clave», así que se centran en interpelar al espectador en películas que en esta ocasión se prevén «bastante duras» pero que llegan a un «público muy fiel que responde bien a la propuesta». No obstante, todavía quedan retos por asumir, como llegar a la gente que todavía desconoce el festival, a aquellos que jamás han ido a una sala de cine a ver un documental o educar la mirada de la gente joven».
La sostenibilidad es un pilar inherente, también, a MajorDocs. Al fin y al cabo, es un festival pequeño en el que la movilidad entre los actos se da a pie; los viajes entre el cine y el aeropuerto, en coche eléctrico; se trabaja mucho al aire libre, se reparten botellas reutilizables para evitar el desperdicio y se establece una red de proveedores de alimentación kilómetro cero para minimizar el impacto ecológico.
Entre la incerteza financiera y las ganas de hacernos llegar historias que nos remuevan el estómago, MajorDocs afianza su camino mientras nos emplazar a ver, sentir y compartir cine juntos «en un momento de ruido, distracción y prisa» en el que «la sala de cine garantiza atención». Un objetivo que cumplirá, seguro, del 1 al 5 de octubre. Descubre su programa aquí y, ante todo, abre los ojos.



