Casa Planas es un centro de investigación y epicentro cultural. Una colmena de talleres y un laboratorio creativo. Es, también, un lugar de exploración artística y de reflexión crítica. Un estudio de grabación, un escenario para las artes escénicas, un espacio abierto al debate y, por supuesto, un archivo fotográfico. Un inmenso depósito que atestigua la transformación paisajística, económica y cultural de las Islas Baleares.
El imponente archivo, que custodia más de cuatro millones de imágenes, se lo debemos a Josep Planas i Montanyà; el resto, el centro de investigación y cultura contemporánea Casa Planas, a su nieta, Marina Planas, quien desde 2015 capitanea este proyecto que ha recuperado la antigua fábrica de Casa Planas y lo ha reconvertido en lo que es hoy.
Pero empecemos por el principio porque esta historia comienza en 1945, con la llegada de Josep Planas a Mallorca. Dos años después de establecerse en la isla, el catalán fundó Casa Planas, un estudio fotográfico famosísimo en la isla que llegaría a contar con 15 locales. La pasión por la fotografía llevó a Planas a captar -junto con su equipo de trabajadores- millones de imágenes: reportajes familiares, bodas, eventos sociales, reportajes publicitarios, retratos de personajes del momento -Lola Flores, Joan Miró y Camilo José Cela son solo algunos de ellos- y, claro está, el nacimiento, el desarrollo y el boom del sector turístico.
«Josep Montanyà configuró un tipo muy concreto de imagen de Mallorca, esa de azules y verdes saturados tan reconocible, que se ha convertido en la imagen prototípica de la isla».
Con su cámara, Planas capturó la transformación de la costa de la isla y el desarrollo urbanístico, y contribuyó indiscutiblemente a generar la imagen inconfundible e idílica de la Mallorca de los 50 y 60, como nos explica Marijo Ribas, encargada del área de comunicación de la actual Casa Planas: «Josep Montanyà configuró un tipo muy concreto de imagen de Mallorca, esa de azules y verdes saturados tan reconocible, que se ha convertido en la imagen prototípica de la isla».
Esas fotografías, las que tantas veces hemos visto en postales que han viajado alrededor del mundo durante décadas, son obra de Planas i Montanyà quien, ya afincado en Mallorca, fue el primer fotógrafo europeo en adquirir un helicóptero para disparar fotografía aérea. Ahora, estas postales -en la época llegó a vender hasta 100.000 al año-, se encuentran junto con fotografías, fotolitos, negativos, artilugios, transparencias y las cámaras que coleccionó durante su vida en este archivo que tenemos la suerte de visitar. Necesitaríamos días enteros para observar con detenimiento cada pieza de este auténtico tesoro que guarda y relata la historia del turismo y de la imagen de Baleares en carpetas, ficheros y cajones, y que puede consultarse en el Centro de Creación Casa Planas, ubicado en la Avinguda de Sant Ferran de Palma.


«Los antiguos laboratorios de fotografía se han reconvertido en 17 talleres que se alquilan a los artistas. Ellos trabajan aquí y nosotros tratamos de darles visibilidad».
Como decíamos, el proyecto de reconversión de este edificio en taller creativo e interdisciplinar es obra de Marina Planas, la nieta de Josep, que lo concibió «en respuesta a la urgente necesidad de un centro de creación contemporánea y de interpretación sobre el turismo en las Islas Baleares». Ocho años después, esta fábrica de creación ofrece espacios para artistas residentes de diferentes disciplinas -fotografía, danza, audiovisuales, artes escénicas- con el fin de fomentar la creación y dar apoyo a los diferentes circuitos artísticos de la isla. En la actualidad, como nos cuenta Ribas, «los antiguos laboratorios de fotografía se han reconvertido en 17 talleres que se alquilan a los artistas. Ellos trabajan aquí y nosotros tratamos de darles visibilidad en la página web y a través de las redes sociales».
Además del magnífico archivo, de los espacios de coworking y de los talleres abiertos a los socios y a la comunidad, el centro ofrece un programa de residencias de investigación para artistas nacionales e internacionales, en colaboración con el Goethe-Institut, y con el apoyo de instituciones locales como el Teatre Principal. El objetivo de estas becas es generar espacios de reflexión, investigación y creación artística, y dinamizar el archivo Planas, a disposición de los artistas residentes.
La idea fue de Marina -también artista e investigadora- que «concibió el archivo de su abuelo como plataforma de experimentación e investigación no solo de su propia producción artística, sino que la abrió a más artistas para generar nuevos discursos y aproximaciones». Así, los artistas tienen acceso a todo el material del archivo para llevar a cabo sus obras. Para muestra, el sorprendente trabajo del creador mallorquín Sergio Monje, Todas las costas posibles, que entrenó a partir de las postales del archivo Planas una herramienta de inteligencia artificial capaz de recrear un imaginario ficticio del litoral balear –el que podría haber sido-, generando así un archivo paralelo al archivo real de Casa Planas.
Sin duda, Josep Planas i Montanyà fue un visionario que supo captar, antes que nadie, la relación entre la imagen y el turismo, y dejar constancia de la transformación del territorio, la cultura y la sociedad balear década tras década. Capturó a golpe de clic nuestro pasado, ese que determina, sin duda, nuestro presente colectivo. Ahora es Marina quien recoge el testigo de su abuelo y da una vuelta a ese inestimable trabajo para generar sinergias, tender puentes, incitar reflexiones, crear arte. Todo un legado valiosísimo que merece un reconocimiento a la altura.



