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Mandragora Hidromiel

Bebida de dioses hecha en Mallorca

Producto Local
Autor:
Aina Coll
06.02.2023
Cuando Marina Artigues probó por primera vez la hidromiel, enseguida supo que lo suyo era amor a primera vista -o sorbo-, así que empezó a probar sus propias elaboraciones en casa y a venderlas en pequeños mercadillos. Fue allí, en un mercado benéfico, donde conoció a su ahora marido, que también elaboraba hidromiel. Juntos crearon Mandragora, una ejercicio de recuperación que rebosa tesón y talento.

La hidromiel es la bebida fermentada más antigua del mundo. Los vikingos la consideraban la bebida de los dioses, Julio César la degustaba y, siglos después, la disfrutaba también Shakespeare. Y aunque todavía no es una habitual en nuestras casas, bares ni restaurantes, su historia se remonta tiempo atrás. ¿Su fórmula mágica? Miel, levadura y agua.

Quien conoce muy bien los orígenes de esta bebida y nos los relata -lo reconocemos, que Shakespeare se deleitaba con hidromiel lo sabemos gracias a ella- es Marina Artigues. Su marido y ella forman el tándem detrás de Mandragora, un proyecto que empezaron en 2012 y profesionalizaron en 2021 animados por las buenas críticas y los reconocimientos que obtuvieron en la Copa Reina y en la Mead Madness Cup.

Mandragora es una bebida hecha en Mallorca con miel mallorquina y eso la convierte en un producto singular ya que, inconscientemente o no, el público general tiende a relacionar la hidromiel con la cultura escandinava, donde es mucho más común que en el Mediterráneo. Sin embargo, como nos cuenta Marina, desde antes de elegir su nombre tuvieron claro que no querían estancarse en el imaginario vikingo: «no queríamos encasillarnos solo en la cultura nórdica, en el tópico. Ya que somos de una isla y lo hacemos todo con producto de aquí, queríamos un nombre enraizado aquí».

«Utilizamos una apicultura sostenible y buscamos que nuestra influencia, la del humano, sea solo una ayuda para la abeja».

Por eso escogieron el nombre de una flor eminentemente mediterránea cuya raíz comparte reputación con la hidromiel. «De la mandrágora, antiguamente se creía que volvía a la mujer más fértil, lo mismo que ocurría con la miel», dice Marina. Escoger el nombre no es una cuestión baladí, pero es solo uno de otros tantos retos en la confección de un proyecto como este.

Obtener las mejores abejas para alcanzar un resultado excelente fue otro objetivo fundamental. Para lograrlo, en Mandragora contaron con MelVici, a quienes compraron los primeros núcleos «por proximidad, por confianza y por cómo trabajan con las abejas autóctonas, acostumbradas al clima de aquí», recuerda Marina, que añade que para ellos el bienestar de los animales es innegociable: «utilizamos una apicultura sostenible, tan solo quitamos lo sobrante y con eso fabricamos la hidromiel. En todo momento buscamos que nuestra influencia, la del humano, sea solo una ayuda para la abeja».

Estas han sido grandes maestras, asegura, como también los apicultores de APEMA, la Asociación de Producción Agraria Ecológica de Mallorca, quienes han acompañado y asesorado a esta pareja de emprendedores desde 2019 porque, como reconocen, lo habitual es hacerse apicultor y luego elaborar hidromiel y ellos lo hicieron justo al revés.

«Se habla mucho del producto local, pero para que nazcan iniciativas debe haber apoyo».

Recolectar la miel en Cala Mesquida es solo el primer paso del proceso. Después toca mezclarla con el agua y la levadura en su taller de Inca y dejarla fermentar. No utilizan sulfitos ni estabilizantes, por lo que el control es exhaustivo. Luego llega la filtración y, finalmente, la maduración en barrica. El resultado son tres deliciosas propuestas: Origen XIII, Origen IX y Melomel Cireres. La primera contiene un 50% de miel y es perfecta como digestivo; la segunda, cuenta con un 35% y combina maravillosamente bien como aperitivo con queso y uva aunque, como dice Artigues, «puedes disfrutarla cuando quieras siempre que sea en copa porque necesita oxigenarse».

Para embotellar las dos versiones de Origen, Marina escogió una botella muy similar a la de aceite para diferenciarse del vino y la cerveza, bebidas que sí están completamente integradas en nuestra cultura gastronómica. «Desgraciadamente, muchos restaurantes no se atreven a probar. Se habla mucho del producto local, pero para que nazcan iniciativas debe haber apoyo. Somos jóvenes, emprendedores, recuperamos una bebida perdida, hemos demostrado que esto tiene un camino… pero hay ciertos reparos ante lo desconocido», lamenta. Un escollo, el desconocimiento, pero no el único. El otro es el limbo burocrático en el que se han encontrado al no saber en qué tipo de suelo podían trabajar o al no contar con una carta artesana que acredite su trabajo como tal.

Sin embargo, las piedras en el camino no parecen mermar la voluntad de Artigues, que va a por todas con su producto y con su manera de entender lo que hace: «luchamos a diario contra viento y marea porque si cambiásemos, no seríamos nosotros». Con una fuerza que contagiaría a cualquiera y motivada por las opiniones de sus clientes, esta emprendedora y fotógrafa de formación se imagina un futuro organizando catas, enseñando sus abejas y compartiendo el proceso con la gente. «Sería un sueño cumplido», asegura.

De momento, podemos encontrar Mandragora en su tienda online, en tiendas especializadas en producto local y gourmet, en algunos restaurantes y agroturismos, y en ferias que seleccionan con esmero. «No queremos estar en una caja cogiendo polvo. Queremos estar donde nos quieran», dice Marina que, decidida y entusiasmada, termina: «sé que he venido a este mundo a hacer esto, se me da muy bien. En otra vida ya debí hacerlo».

Mandragora Hidromiel
Plaça des Blanquer, 54
https://mandragorahidromel.com/
L-V 10:00-14:00, 16:00-20:00 / S 10:00-14:00