Entre el ir y venir de ciclistas y entusiastas de este deporte, Yolanda aguarda tras el stand que reivindica la presencia de Island Smooth Ride en la Mallorca 312 de 2024. Vecina por un día de Mega Raw Bar, nada más empezar a charlar sus ojos se iluminan mientras sus pensamientos se remontan a unos años atrás, cuando ella y su pareja, José, decidieron dar un cambio radical a sus vidas.
Ese cambio era fruto del deseo de querer darle «un sentido y un valor» a su día a día que empezó a tomar forma -sin saberlo- cuando Yolanda se lanzó a estudiar un máster en Cosmética natural y Dermofarmacia. Por entonces, la pareja trabajaba en la banca y, en mitad del impasse que supuso para todos la pandemia del COVID 19, ambos sintieron que era el momento, que era «ahora o nunca».
Tras quince días de meditación profunda -recuerda ahora con una gran sonrisa-, Yolanda tomó la decisión de dejar su trabajo. «Vamos con el piloto automático y al dar este paso parecía que me había quitado una mochila de quinientos kilos». Se dio un plazo de ocho meses, en los que seguía trabajando por las mañanas y dedicaba las tardes a formular, a sabiendas que la cosmética natural sería (y de hecho, ya es) una tendencia al alza.
Un día, José le pidió que intentase crear un producto que evitase -o al menos aliviase- las rozaduras cuando salía a practicar su deporte favorito, el ciclismo, y ella se puso manos a la obra. Formuló y reformuló, su marido lo testeo y lo dio a probar a sus amigos, y una mañana, Yolanda lo vio claro. «Me desperté y dije es esto».
Esto es Island Smooth Ride Island, una bálsamo que rompe las reglas del chamois cream -que se ha aplicado tradicionalmente en la badana de los ciclistas- para untarse directamente en la piel. «Ahora que las badanas son de material técnico y no de piel, como antiguamente, hay marcas que siguen aplicando crema, pero mi marido las ha probado todas y no encontraba la que le funcionase», así que decidió, por qué no, crearlo ella.
«Vamos con el piloto automático y al dar este paso parecía que me había quitado una mochila de quinientos kilos».
Su bagaje profesional en desarrollo empresarial y un estudio de mercado la ayudaron a ver clara la línea de negocio, pero la formulación y el propósito eran la clave: a partir de ingredientes de origen vegetal, cien por cien natural y sin químicos de relleno, consiguió una crema cargada de principios activos que hidrata y prepara la piel. La protege, la calma y repara antes, durante y después de la práctica deportiva.
No es magia. Es el poder del aceite y la cera de almendras, de la caléndula y la manteca de oliva que, junto con la vitamina E -que funciona como antioxidante- conforman un bálsamo que ha conquistado a los ciclistas de todo el mundo que practican este deporte en el bello escenario mallorquín, eso sí, tras pasar por un laboratorio de Pollença en el que un químico analiza y estudia la formulación hasta dar con la textura y el color, y después de conseguir el amparo de certificados, protocolos y normativas europeas que garantizan la seguridad del producto.
Abril de 2022 fue la prueba de fuego. Coincidiendo con la Mallorca 312, Yolanda y José lanzaron Smooth Ride y la dieron a testar entre los corredores que acudieron a la ineludible cita. «Se llevaban el formato pequeño para preparar la piel y nutrirla la noche antes de la competición y después vinieron a por más», cuenta Yolanda que, paralelamente, contactó «con ciclistas de diferentes modalidades, intensas y extremas, para que lo probasen en esas circunstancias» y le dieran feedback, una estrategia que sirvió para validarlo y convencerse, sin lugar para la duda, de que estaban donde debían estar.


«Island Smooth Ride es sostenible y ecológico, desde los ingredientes hasta el envase, y todo el equipo de proveedores es español».
Consciente de que la cosmética natural deportiva es un mercado muy específico y de que le toca competir contra gigantes del sector, Yolanda ha confiado siempre no solo en los resultados comprobados de su idea, sino también en su valor añadido. «Island Smooth Ride es sostenible y ecológico, desde los ingredientes hasta el envase, y todo el equipo de proveedores es español». Al fin y al cabo, la lógica decía que «si fomentamos los valores de la sostenibilidad y la economía local, queríamos quedarnos aquí. Para mí era muy importante, aunque encareciese un poco el producto».
La crema de Yolanda y José es disruptiva gracias a una formulación propia que hace que muy poca cantidad sea altamente efectiva. No es de extrañar, pues, que ya esté a la venta en más de setenta puntos comerciales en la isla entre parafarmacias, tiendas deportivas y herbolarios, además de en su tienda online.
Y la historia no ha hecho más que empezar. Afianzados con esta primera propuesta -que ahora quiere dar el salto y enamorar al público del norte de Europa-, Yolanda se encuentra inmersa en la investigación de un aceite que favorece la recuperación muscular. Un ungüento con base de aceite de árnica potenciado con aceites esenciales como la lavanda, el jengibre y la menta piperita, refrescante y antiinflamatorio, que, con un pequeño masaje, brindará alivio a los deportistas tras la competición.
Además, decidida y entusiasta a parte iguales, también sueña en colaborar, en un futuro no muy lejano, con alguna marca de la isla especializada en jabón artesanal para crear un jabón corporal en formato sólido y, por qué no, en un protector solar cien por cien natural, «un reto complicado, pero no imposible», afirma.
Con ingredientes locales y naturales, Yolanda y José han creado una propuesta que aúna deporte, naturaleza y cosmética, tres pasiones que la pareja comparte y que ha sabido transformar en algo más que un negocio, una manera de dar sentido y valor a su día a día. El sueño de quien quiso dar un giro a su vida y encontrar un propósito se ha hecho realidad con investigación, determinación y esfuerzo, y un poco de suerte también porque, como dice Yolanda, «cuando las cosas tienen que ser, se alinean los astros y ocurren».



