Marcar como favorito

La Molienda

La Molienda - Buen café y mucho más que buen café

La Molienda es ambiente distendido y servicio afable, es sentirse como si estuvieras en tu casa tomándote un café que, de hecho, puedes moler aquí y llevarte contigo para disfrutar donde quieras.

Autor: Aina Coll

Fotógrafo: Jaume Oliver

Puede que pararse a desayunar o a celebrar un brunch -¿a qué hora termina uno y comienza el otro?- un día laborable y con toda la calma del mundo sea un privilegio que, por escaso, no se puede desaprovechar. Nosotros, que compartimos esta creencia popular, actuamos en consecuencia cada vez que se presenta la ocasión.

Con la llegada del otoño -caluroso todavía- y ganas de disfrutar de la ciudad, hacemos un alto en nuestra rutina diaria y vamos hasta el corazón de Palma para catar la propuesta de un local que se ha afianzado (y con razón) en el día a día de los amantes del café: La Molienda, en la calle Bisbe Campins, a dos pasos de Passeig Mallorca.

El primer establecimiento de estos expertos en el arte de tostar café (el segundo se encuentra en Arxiduc Lluís Salvador) es pequeño pero acogedor; su ambiente, relajado e informal, y su carismática terraza -híper reconocible por sus mesas de madera y sillas verdes de director- suele estar copada a cualquier hora entre las ocho de la mañana, cuando empieza a olerse el aroma de su café, hasta las cinco de la tarde, cuando baja la persiana hasta la mañana siguiente.

Tras echar un vistazo a su café de especialidad - que puedes adquirir en el mismo coffee shop - y salivar ante su vitrina repleta de tentaciones dulces (deliciosos bizcochos, galletas crujientes y seductores cinnamon rolls amasados y horneados en casa), nos acomodamos en el interior. Para sentarnos en la terraza, tendremos que esperar a la próxima visita.

A pesar de que la propuesta dulce es difícil de rechazar, el reloj marca que es mediodía e intuímos que el momento brunch ha comenzado. Exploramos atentos una carta salada que apuesta por el producto local y ecológico: tostadas de masa madre con tomate y aguacate, con queso mahonés, con huevo o queso de cabra, pistacho y uvas -todas con opción de harina de xeixa- y sándwich de brioche, tostada de huevos revueltos, pa amb oli de queso menorquín, burger vegana de garbanzos y maíz, y el ya mítico llonguet La Molienda: un bocadillo del pan autóctono por excelencia, queso de leche cruda, cebolla caramelizada, berenjena asada y canónigos.

Aunque el café aquí es el amo y señor de la casa, las opciones de bebida van más allá de nuestro grano preferido e incluye tés, infusiones, matchas, zumos naturales, kombucha, refrescos Puig y batidos, así que traicionamos -solo por hoy- nuestra costumbre cafetera y apostamos por un batido verde con naranja, plátano, espinacas y jengibre (un chute riquísimo de vitaminas) y un zumo de naranja natural con un toque picante de jengibre. El sabor de cada sorbo perdona nuestra deslealtad.

Los platos -bien de colores vibrantes- llegan pronto a nuestra mesa de mármol y confirman que nuestro brunch de hoy, sí, tenía que ser salado: el sándwich de brioche con tomate, aguacate y un huevo pochado con ají es sencillamente perfecto, y la tostada de huevos revueltos con yogur ecológico, cúrcuma, espinacas sobre una rebanada de pan de masa madre consigue el equilibrio exacto y deseado entre la jugosidad del huevo y el crunch del pan.

En el imaginario de los clientes fieles a La Molienda, su nombre es sinónimo de café de especialidad, pero todos saben ya que su concepto va más allá. La Molienda es buen producto cocinado y emplatado con gusto, es pausa y conversación a media mañana, es ambiente distendido y servicio afable, es sentirse como si estuvieras en tu casa tomándote un café que, de hecho, puedes moler aquí y llevarte contigo para disfrutar donde quieras. Pensándolo bien y con el estómago saciado, una parada en La Molienda es, al fin y al cabo, ese privilegio mundano de pararlo todo que ni nosotros (ni ahora tú) queremos dejar pasar.  

Opciones sugeridas

Opciones sugeridas