GastronomíaYumee. Cocina de encuentro
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Desmoldamos, comprobamos la bandeja desde todos los ángulos y alzamos la vista para ver las de nuestras compañeras. ¡Nos ha salido a todas perfecta a la primera!
Autor: Aina Coll
Fotógrafo: Jaume Oliver
Nos gusta experimentar con las manos. Aprender, jugar, tantear. Poner a prueba nuestra imaginación para crear objetos únicos. Por eso nos apuntamos al taller que impartió Yvonne, del proyecto Nudos del Mar, en Estiu Concept Store una tarde de enero. Yvonne, una creativa de origen alemán pero afincada en Andratx, lleva un año impartiendo workshops en la isla. Domina magistralmente la resina y con ella enseña a crear objetos que hacen que nuestros espacios -nuestro baño, nuestra mesa de escritorio- sean especiales.
Somos los primeros en llegar, así que aprovechamos para charlar con ella un rato mientras van llegando el resto de participantes. Cuando estamos todas, ocupamos nuestros sitios alrededor de la mesa, perfectamente organizada y copada por los materiales y las herramientas que vamos a utilizar para crear una bandeja de resina ecológica. Tras darnos una cálida bienvenida, Yvonne comienza a explicarnos qué son los diferentes materiales que ha puesto a nuestra disposición: la resina eco, formada por líquido, polvos y chips de terrazo, moldes de diferentes tamaños y formas, y una lija que nos ayudará a darle un acabado perfecto.
Yvonne nos guía durante todo el taller y, además, nos facilita una nota que detalla el proceso, paso a paso, y las cantidades necesarias: primero, mediremos las cantidades exactas de resina y chips; después, mezclaremos el líquido con el polvo hasta conseguir una masa consistente y sin grumos. Con muchas ganas de empezar y con el gusanillo que sentimos siempre antes de adentrarnos en una nueva disciplina, nos ponemos manos a la obra.
En primer lugar, elegimos los chips que darán el toque de color a nuestra bandeja. Nosotros elegimos una mezcla, ya preparada, multicolor. Con una báscula medimos las cantidades de líquido, de polvo y de chips, mezclamos los dos ingredientes primeros y, como si ejecutásemos una receta de repostería, batimos con ímpetu hasta tener la masa perfecta. Una vez logramos la textura ideal, añadimos los chips y, como era de esperar, nos manchamos las manos. ¿Qué más da? Para nosotros, ensuciarnos es la señal inequívoca de que estamos experimentando - y disfrutando.
A continuación llega el momento clave: la hora de verter la mezcla en nuestro molde. Yvonne nos recomienda ser pacientes y hacerlo poco a poco para asegurarnos de que cubrimos bien y uniformemente la parte inferior del molde y, para ello, nos da un truco: moverlo desde las esquinas, con pequeños toquecitos, lo que también evitará la posible aparición de burbujas de aire. Así lo hacemos. Con sumo cuidado, vertemos la masa despacio mientras golpeamos suavemente los bordes del molde. Una vez vertida, esperamos media hora para que la pasta se seque y tome forma.
En cualquier proceso artesano, los momentos de espera son inevitables y, para nosotros, una invitación a la conversación y la oportunidad perfecta para conocer gente. Hoy, en el taller de Nudos del Mar, no es diferente: Yvonne nos ofrece unas patatillas y un poco de agua mientras compartimos la experiencia con las otras participantes y echamos un vistazo a los productos de artesanía y diseño que Peti Collage selecciona para su espacio, siempre inspirador. Durante la charla, no perdemos de vista nuestra creación, que va subiendo de temperatura. ¡Buena señal! La bandeja se está fraguando.
Pasados los treinta minutos de espera, amenizados por una conversación con el grupo, Yvonne nos da el visto bueno para empezar a desmoldar. Algo nerviosos y expectantes, emprendemos la tarea con cautela. Desmoldamos, comprobamos la bandeja desde todos los ángulos y alzamos la vista para ver las de nuestras compañeras. ¡Nos ha salido a todas perfecta a la primera! Sin embargo, el trabajo no termina aquí. Ahora llega la parte más física: rascar la superficie con una lija del 1000 para potenciar los colores del terrazo.
Cogemos un trozo de lija, lo humedecemos y comenzamos a rascar. Como la bandeja no está completamente seca -para eso deberíamos esperar cuarenta y ocho horas- podemos ver cómo, despacio, con paciencia y atención, los colores se abren camino y ganan protagonismo. En nuestro caso, decidimos rascar con sutileza para que el colorido se intuya sin que destaque demasiado.
Cuando estamos satisfechos con el resultado, tomamos una lija del 2000 para darle la última pasada y, ahora sí, ya tenemos nuestra bandeja prácticamente lista. Solo nos quedará darle, dentro de dos días, una capa protectora de cera. El taller ha sido novedoso para nosotros -era la primera vez que nos enfrentábamos a la resina- y, orgullosas de nuestro trabajo, nos sacamos unas fotos con el grupo para inmortalizar nuestras creaciones y esta original tarde que hemos disfrutado gracias a Nudos del Mar y a Estiu Concept Store.
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