Marcar como favorito

Un téntol

Tiempo para la pausa

Ante unas vistas incomparables, de repente, lo único que existe es nuestro cuerpo: con cada estiramiento, toda nuestra atención se dirige a los músculos, que se expanden al mismo tiempo que nuestra mente se relaja.

Autor: Aina Coll

Fotógrafo: Jaume Oliver

Pedir un téntol es requerir una pausa, interrumpir el juego por un instante y luego, proseguir. De niñas, en el patio del colegio y en la plaza, voceábamos téntol para tomar aire, beber agua o comentar la jugada. A veces, incluso para poner orden. De adultas, sin embargo, hacer un alto, tomarse tiempo por voluntad propia, se ha convertido en una suerte de privilegio, un regalo que Maria Portalo y Xisca Melià nos recuerdan que merecemos disfrutar.

Quizá por eso, porque lo gozamos poco a menudo, hace unos meses marcamos ‘Un téntol?’ en el calendario con una ilusión tremenda. ¿El plan? Reunirnos, en un escenario idílico de arquitectura tradicional y vegetación mediterránea, con mujeres con ganas de conectar consigo mismas y con las demás. Conversar, nutrirnos, practicar yoga, ponernos creativas, admirar la belleza, jugar, sentirnos bien. Un planazo.

El silencio y la naturaleza que rodean Es Fangar Agroturisme, en Campanet, lo convierten en el lugar ideal para regalarse un día de téntol, más todavía si lo dejas todo, como nosotras, en manos de Maria y Xisca, dos apasionadas del bienestar femenino y las facilitadoras de una jornada de calma y reconexión.

Xisca, fisioterapeuta especializada en ejercicio terapéutico para la mujer, y Maria, psicóloga e instructora de yoga, son las emprendedoras que han gestado este proyecto. Ellas se encargan de cuidar cada pequeño detalle para que nosotras no tengamos más que acudir a la cita con ropa cómoda y predisposición para disfrutar de los beneficios de practicar pilates, nutrirnos de forma saludable o de conocer la propiedades de los aceites esenciales, algunas de las temáticas que vertebran sus irrechazables propuestas.

Hoy, un sábado de junio, nos adentramos en una de ellas. En el precioso jardín de Es Fangar, un mar de esterillas nos aguarda para comenzar el día practicando yoga guiadas por la voz -dulce, pausada- de Maria. Ante unas vistas incomparables, de repente, lo único que existe es nuestro cuerpo: con cada estiramiento, toda nuestra atención se dirige a los músculos, que se expanden al mismo tiempo que nuestra mente se relaja. La tensión amaina y la respiración se acompasa.

Conectadas con cada centímetro de nosotras, llega el turno de avivar la mente. Maria y Xisca nos invitan a conectar, ahora, con lo que deseamos, el verano memorable, por qué no, que nos gustaría vivir. Lo hacemos a través de un vision board colectivo: recortamos imágenes, escribimos, pegamos flores, dibujamos. Un ejercicio creativo para poner foco en aquello que de verdad importa, hacia dónde queremos ir. Un juego inspirador que resulta ser precioso porque se alimenta, también, de lo que importa a las demás y hacia dónde ellas quieren ir.

Bien enfocadas, tras cuidar cuerpo y mente, llega la hora de alimentarnos bien por dentro: una larga mesa colmada de alimentos nos espera para celebrar, juntas, la hora del desayuno. Fruta fresca, yogur y cereales con los que preparamos, a nuestro gusto, un bol repleto de nutrientes que degustamos mientras conversamos a la sombra de una enredadera.

Charlamos, reímos, nos conocemos, compartimos anécdotas e impresiones, disfrutamos el momento. Celebramos haber decidido hoy estar aquí, regalándonos un téntol, una pausa que recibimos como una ofrenda, un respiro que, como en el juego, dará paso, de nuevo, al movimiento. Sin embargo, ahora podemos continuar de otra forma, desde otro lugar.

Opciones sugeridas

Opciones sugeridas