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Teixits Riera

Respeto por una técnica milenaria

Producto Local
Autor:
Aina Coll
11.08.2022
La "roba de llengües" es una técnica tradicional de fabricación de tejidos que bebe de la técnica del ikat. Se cree que llegó a Mallorca a través de la ruta de la seda y, actualmente, solo tres empresas se dedican a su confección en la isla. Teixits Riera, ubicada en Lloseta, es una de estas empresas familiares que desde 1896 diseña y fabrica telas primando la calidad, la tradición y la sostenibilidad. En los años noventa fue reconocida como Empresa Artesana Protegida y, hoy, la cuarta generación sigue reivindicando el valor de una técnica milenaria emblema del estilo mediterráneo.

Han cambiado muchas cosas en Mallorca desde que, en 1896, el bisabuelo de Biel Riera emprendiera por primera vez en el mundo de la confección de telas artesanales. Por entonces, vendía sus tejidos hechos en Biniamar sobre todo a los propietarios de las antiguas possessions de la isla, habitadas por familias nobles que, inspiradas por sus viajes, demandaban tejidos originales y de calidad. Después, la segunda generación estableció el negocio en Lloseta, donde sigue ubicado hoy. 

Todas las transformaciones que ha sufrido el modo de vida en la isla y, por supuesto, los modos de consumo, han afectado a Teixits Riera, que se ha ido adaptando a los nuevos tiempos. Sin embargo, otras muchas cosas siguen intactas en el taller de los Riera: «Seguimos fabricando nuestras telas respetando el procedimiento artesanal y primamos la calidad por encima de todo», cuenta el actual gerente de la empresa.

La calidad es importante, sí, pero no su único compromiso. Otro de sus firmes propósitos es conservar y difundir un modo de hacer tradicional al que, actualmente, tan solo se dedican tres empresas en Mallorca. La roba de llengües es una tela mallorquina que se elabora a partir de una técnica milenaria conocida como ikat y, aunque sus orígenes son inciertos, se cree que llegó desde oriente hasta el Mediterráneo a través de la ruta de la seda.

«Mi bisabuelo vendía directamente al comprador en su propia casa y en mercados y ahora vendemos, sobre todo, online a todo el mundo».

Elaborada con algodón y lino, los colores y las formas geométricas del ikat transmiten la sencillez, la calma y la naturalidad del estilo de vida mediterráneo. Atemporal, pero con una fuerte carga de pasado e historia, cada tela es única y reivindica el valor de las cosas hechas con calma y a conciencia.  

El proceso, largo y laborioso, no entiende de prisas. Preparar los tejidos comporta una jornada de trabajo. El lino y el algodón llegan a la fábrica en forma de conos, se pasan por el urdidor y se retiran manualmente las reservas, que se anudan para que el tinte no penetre en su interior y conseguir así las características formas geométricas. Una vez preparadas las reservas, las fibras se tiñen en una caldera y, al terminar, se retiran los plásticos.

El tercer paso es el secado y, a continuación, se procede a un segundo urdido. Este proceso dura tres días porque los hilos se ordenan manualmente uno por uno para conseguir el dibujo deseado. Luego, es el momento de tejer los hilos en el telar y, para terminar, la sexta y última fase consiste en inspeccionar minuciosamente la tela para comprobar que cumple con los estándares de calidad. 

Solo siguiendo paso a paso el proceso (para conseguir algunos patrones se necesitan hasta dos meses de trabajo) se consiguen las auténticas telas ikat. No obstante, aunque la empresa se mantiene firme para no perder la esencia, Riera reconoce que adaptarse a los nuevos tiempos es inevitable: «trabajamos para que sea posible mantener esta tradición y a la vez incorporar nuevas técnicas, tendencias y materiales atractivos para el consumidor de hoy». 

«Sobrevivir como artesanos no resulta fácil en un mundo globalizado, pero los clientes que llegan a Teixits Riera saben lo que quieren y valoran nuestro proceso de fabricación».  

La sostenibilidad es otro compromiso de la empresa llosetina: «tratamos de minimizar el impacto de nuestro trabajo con materiales respetuosos con el planeta y las personas», afirma Riera. «Hemos sustituido la piel de los complementos por un tejido natural y separamos y reciclamos escrupulosamente los residuos que generamos, tanto el residuo orgánico como el papel y el plástico. Además, hoy el 100% del consumo eléctrico de nuestra fábrica ya proviene de energía renovable». 

Más de un siglo después, Biel Riera, su madre, Catalina Crespí, y cuatro empleados más siguen dedicándose a una tradición que cada vez más personas ponen en valor. El diseño y la confección de sus telas, que comprende cortinaje, tapicería e incluso complementos de moda, es una referencia estética imprescindible del estilo mediterráneo. Por muchos años más manteniendo la historia.