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Molta Muntanya

Ropa con pasión por la montaña

Producto LocalTextil Sostenibilidad
Autor:
Joan Ramis Boscana
05.05.2023
Nos desplazamos hasta Selva para que Mar Margarit y Ferran Permanyer nos abran las puertas de su casa, ahí donde late el corazón de Molta Muntanya. Una marca de ropa en la que descuellan las cimas más emblemáticas de Mallorca y Catalunya. En sus palabras anida una pasión irrefrenable y contagiosa por la sierra, y sus prendas expresan ese mismo amor.

El cielo está encapotado cuando el coche enfila la carretera de Inca con destino a Selva, nuestra siguiente parada. A pesar del velo que extiende la neblina, por la ventana conseguimos observar una concatenación de picos que conforman, uno tras otro, la Serra de Tramuntana. Una cadena montañosa que en 2011 fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco. Esa distinción bien podría ser motivo de orgullo para los mallorquines. Y si no es así, al menos podría resultar el acicate para conocer una cordillera de la que poco saben muchos autóctonos. Nuestros pensamientos fluyen en esa dirección, llevados por el viento, hasta que casi sin darnos cuenta acabamos delante de una verja. Contra el enrejado salta Timba, una mezcla de mastín del Pirineo con pastor suizo que nos sigue a través de un caminito hasta la casa de Mar y Ferran, los integrantes de Molta Muntanya. Sin conocernos de nada, se funden con nosotros en un abrazo que depara calidez, aquella que ofrecen quienes saben enfrentarse al frío del monte. La marca de ropa que lanzaron hace un par de años se ha aupado hasta la cima de muchas conversaciones.

«Fue alucinante y seguimos flipando. Esa sensación aún nos dura». Así reacciona Mar cuando intenta describir cómo fueron los inicios de su proyecto, una iniciativa que tiene la mirada puesta en las alturas, en esa cresta que en Mallorca atraviesa las nubes. Esta pareja de aventureros se debe a la montaña, ella los unió en un vínculo rocoso por el que discurren torrentes y que huele a pino. «La montaña lo es todo para nosotros. Es la parte más salvaje de nuestra vida porque conecta con nuestro lado más puro. Siempre tenemos ganas de estar en la naturaleza rodeados de animales». Ferran es montañero y se le nota emocionado cuando describe el accidente geográfico que le ligó a Mar. Alguien con un nombre que, si prestamos atención a su significado, debería salpicar las montañas con su espuma al entrar en contacto con ellas. Pero en este caso, Mar las escala y luego las dibuja. «Yo soy violinista y maestra de primaria, pero llevo toda la vida pintando. Vengo de una familia de artistas y con ellos siempre he salido de excursión por estas rutas». No es de extrañar que Molta Muntanya viera la luz con un catalán como Ferran, que estaba descubriendo la Tramuntana, y de Mar, que la conocía desde pequeña. «Mi afición siempre ha sido dibujarla».  

«Molta Muntanya se puso en marcha el día que Mar me pidió que le construyese la máquina». 

Esa pulsión que sintió Mar de plasmar los relieves de Mallorca podría suponer, si no nos equivocamos, la primera piedra de su proyecto. De manera inconsciente, ya se estaba incubando Molta Muntanya. Cuando conoció a Ferran, había dejado atrás la pintura al óleo para ahondar en ilustraciones más lineales. «Entonces pensé: me encantaría llevar esto en una camiseta. Yo cuando voy al Decathlon solo veo prendas con dibujos del Everest, del K2 o del Mont Blanc, y nunca sé si voy a subirlas. Lo que yo quería era una camiseta del Puig Major, que sí lo conozco bien». Ese deseo los empujó a experimentar con la técnica de impresión transfer, una tentativa con resultados pocos favorecedores; la vía que abrieron no les dejó llegar muy alto y decidieron abortar misión. Ya en el campamento base, se pusieron a planear una nueva ascensión y dieron con la técnica de serigrafía. Entonces Ferran, que es muy diestro en lo todo lo tocante a manualidades, fabricó el artefacto que les permitió estampar su primera pieza. «Es que para mí Molta Muntanya se puso en marcha el día que Mar me pidió que le construyese la máquina. Yo estaba sin trabajo porque todo esto pasó justo después del confinamiento». Otra vez la pandemia, otra vez el confinamiento como catalizador de nuevos proyectos.   

Mar y Ferran tienen necesidad de montaña, pero ambos la sienten de maneras dispares: mientras ella la recorre para observar la poesía que puebla sus laderas, él la escala para poner a prueba su físico y vaciarse del todo. Dos visiones distintas que se alinearon con los astros para que aflorara esta marca. Antes de que se mudaran juntos a esta casa en medio del campo, donde puede verse el perfil de la Tramuntana silueteada en el cielo, Ferran vivía con un grupo de escaladores en el seno de Selva. Cuando sus compañeros vieron el dibujo del Puig Major en la camiseta de Mar, las comandas cayeron como una gran nevada. «Cuando llegaban a los sectores de escalada con esa camiseta, todo el mundo la quería. Molta Muntanya se ha ido contagiando hasta convertirse en lo que es hoy», dice Mar con ilusión y rastros de sorpresa aún en el rostro. El pequeño capital que ganaron con esas primeras ventas a conocidos y amigos supuso su primera inversión en el proyecto: compraron más camisetas y adquirieron un taladro para que Ferran pudiese construir otra máquina. La primera apuesta por un proyecto que, poco a poco, se estaba concretando en el horizonte como lo hace la sierra cuando se despeja la bruma matinal.

«No puede ser que sepamos identificar los logos de las grandes marcas y que no conozcamos los nombres nuestras montañas».

En la actualidad, el catálogo de Molta Muntanya es tan largo como la cordillera del Himalaya: camisetas, sudaderas y tote bags confeccionadas, tal y como reza su eslogan, a mà i a cor. Hecho a mano y a corazón. Su proceso de elaboración es plenamente artesanal, requiere de tiempo y mucho mimo. Producen bajo demanda, su material es el algodón orgánico y utilizan tintas al agua. Todo para rendirle honores a la naturaleza que tanto aman. El mapa topográfico del Galatzó, el perfil del Massanella o el Tomir, el relieve de los catorce miles que hay en Mallorca… Unos diseños estampados con una estética minimalista que, hoy en día, también retrata la orografía de Catalunya. Aquí es cuando Ferran sonríe. «Esto fue culpa mía porque siempre la apreté para que pintara las de mi tierra. Ahí hay mucho trabajo por hacer y, además, me apetecía lucir una camiseta del Pedraforca». Antes de acometer un nuevo dibujo, Mar necesita nutrirse de información: contemplar la montaña, escalarla, estudiar sus mapas, leer libros y hablar con gente. Que hayan decidido estampar las cumbres de Catalunya no es de extrañar; las conocen a fondo. Cuando ella finaliza su tarea artística, empieza el cometido de Ferran, que se encarga de la serigrafía. Así se reparten el trabajo. 

El producto de Molta Muntanya puede adquirirse en su página web, pero también se encuentran en las tiendas físicas de Estiu Concept Store, Foracorda, La Insular, Món d’Aventura o Tramuntana Tours, todos ellos repartidos por distintas ubicaciones de Mallorca. Hace poco también aterrizaron en Catalunya, concretamente en Montanyà (Vic) y Illa Sport (Granollers). Aparte de sus prendas, sus diseños también están en un formato lámina que, en caso de enmarcarse, saben vestir la pared más desnuda. Es en los mercados donde Ferran y Mar reparan en el impacto que su trabajo genera entre el público. Alcanzar la cúspide de una montaña es una empresa dura, pero está llena de vivencias. Casi sin buscarlo, los estampados de sus tejidos establecen un vínculo muy especial con quienes han corrido esas aventuras. Por otro lado, también saben acercar las montañas a quienes las miran con indiferencia. «No puede ser que sepamos identificar los logos de las grandes marcas y que no conozcamos los nombres nuestras montañas», dice Mar. «Si le pones nombre a las cosas, puedes empezar a amarlas». Cuando observamos los diseños de Molta Muntanya, entendemos lo que quiere decir.  

Mar y Ferran nos despiden agitando la mano desde la puerta de su casa. Timba persigue nuestro coche un rato hasta que se cansa y da media vuelta. Cuando emprendemos el regreso a Palma, nos sentimos protegidos por el espectáculo dentado de la Serra de Tramuntana.