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T'Estim

Infusiones y tés que cuidan la salud mental

Autor:
Joan Ramis Boscana
10.28.2022
Hace tres años que Estel de Llevant lanzó un proyecto de responsabilidad social con un objetivo muy firme: visibilizar el tema de la salud mental a partir de una iniciativa sostenible. Para llevar a cabo su misión, un equipo de personas que sufren trastornos psicológicos elabora infusiones y tés en un entorno de ensueño.

El coche avanza por un camino de grava que se presenta tortuoso, una senda que serpentea entre elevaciones imponentes tomadas por la vegetación. La ruta hacia Sa Vall de la Nou, asentada entre Petra y Manacor, tiene algo de aventura. El vehículo se bambolea, levanta una nube de polvo que se disuelve a los pocos segundos. La vista a través de las lunas laterales nos regala un paisaje pastoril: campos de cultivo salpicados de árboles cítricos; acebuches y matas como custodios de un sendero salvaje. Margalida Bonet conduce con seguridad por un itinerario que conoce como la palma de su mano. El camino se vuelve angosto, como el cuello de un embudo. Las ramas de una higuera arañan los retrovisores y Margalida nos pone sobre aviso: pronto nos quedaremos sin cobertura. Pronto llegaremos a la finca donde T’Estim, el proyecto que dirige con un tacto admirable, obra su particular milagro con la naturaleza.

El coche se detiene a la sombra de un nogal, al lado de un caserón de aspecto rústico cuyas piedras resisten el paso del tiempo. Nos acompañan el piar de los pájaros y los cencerros de las ovejas, que tañen desde las laderas del valle. Un milano planea sobre nuestras cabezas y pensamos que la bienvenida no puede ser más idílica. «Estáis en una comunidad de regantes. Aquí se distribuye el agua a través de las acequias y a nosotros nos llega el lunes. La utilizamos para llenar el aljibe». El agua se siente protagonista en un proyecto como T’Estim, pues sus plantas medicinales y aromáticas se hidratan gracias al sistema de riego que da sustento a toda la región. La torrentera que discurre junto a la siembra y que delimita el perímetro de la finca también abastece al tomillo, romero, hierba Luisa, melisa, caléndula y otras especies que producen infusiones y tés ecológicos.

Paseamos entre los cultivos, la tierra cruje bajo nuestros pies y nuestras fosas nasales se rinden ante la orgía de olores. Frente al bancal del hinojo, Margalida se para y nos explica cómo se inauguró un proyecto tan completo y solidario. Nos señala unos naranjos. «Antes no se veían porque las zarzas los cubrían. Nos dimos cuenta de que estaban aquí durante el primer año, cuando limpiamos la finca. El segundo nos dedicamos a plantar y pudimos recoger algo. Presentamos las infusiones en diciembre y ahora nos estamos dando a conocer, que siempre cuesta».

«Hemos vivido casos espectaculares que te ponen la piel de gallina».

Esta iniciativa se sostiene sobre los hombros de Estel de Llevant, una entidad sin ánimo de lucro destinada a velar por las personas que padecen problemas de salud mental. Más allá de la producción ecológica de infusiones y tés, T’Estim crea puestos de trabajo para aquellas y aquellos que sufren trastornos psicológicos. Son unas veinte las personas que se dedican a la siembra, cuidado y cosecha de estas plantas que luego, mediante un procedimiento que huye de pesticidas y fertilizantes, conceden un producto natural que depende del clima mediterráneo. «Tenemos tres grupos de formación dual. Y dos de estos grupos están pensados para personas vulnerables con certificado de discapacidad por salud mental. Les ofrecemos un contrato remunerado y trabajan aquí, en el valle. Es gente con ganas de trabajar».

Sa Font de na Memòria es una fuente milenaria de la que se tiene constancia desde hace siglos. Es ella la que reparte el agua tan preciada por Sa Vall de la Nou. Su corriente fluye por un entramado de acequias, hace que la tierra del lugar sea fecunda. De sus sedimentos nace una flora que, en primavera, estalla en colores. Las oportunidades, por otro lado, también se arraigan en ella y dan frutos a quien los merece. Margalida no oculta su satisfacción cuando se le pregunta por la evolución de los trabajadores de T’Estim. «Hemos vivido casos espectaculares que te ponen la piel de gallina. Aquí llegan personas que no tienen buenas perspectivas de vida. Se encuentran desahuciadas. Y ya solo por el hecho de tener un trabajo realizan un cambio brutal. Es necesario sentirse útil, valorado y económicamente independiente». Según ella, esas mejoras son también atribuibles a las sensaciones que irradia Sa Vall de la Nou. Unas vibraciones de las que nosotros somos testigos al dejarnos acunar por la acústica de la naturaleza. Un aislamiento geográfico que nos conecta al sonido del viento, al chirrido de los insectos, al borboteo del agua. El trabajo colaborativo en este lugar tan silvestre ejerce una especie de encanto.

«Hay que amar para eliminar el estigma».

El equipo de T’Estim presta sus manos para tratar lo que procura un terreno así de fértil. Pasado un tiempo, trasladan las plantas hasta las afueras de Manacor. El producto llega directo del campo a un vivero, ni siquiera pasa un día hasta que se inicia el proceso de secado; la transición es inmediata. El secador, por si fuera poco, funciona a partir de un captador de energía solar que atrapa el calor. Después todo pasa por la minuciosa tarea del deshoje, un procedimiento manual que requiere de paciencia y del buen hacer de Fatma, la persona que lleva a cabo la faena cuando llegamos al vivero. Sus uñas tatuadas con henna desprenden las hojas del tallo con suma delicadeza. Las instalaciones del vivero, incluso cuando están vacías a la espera de la siguiente cosecha, siguen despidiendo un olor intenso a lavanda. «En septiembre igual volvemos a recoger menta porque en teoría tiene que rebrotar».

Todas las etapas que completan esta cadena de montaje apuestan por la sostenibilidad. Incluso la fase final de envasado cuenta con un packaging que es cien por cien compostable. «Todo el proceso, desde el plantel hasta el producto final, se realiza sin usar ningún elemento químico y siguiendo los criterios ambientales más adecuados: bajo requerimiento de agua, estiércol natural y rechazo a los fitosanitarios. Lo tenemos todo certificado por el CBPAE». Una de las infusiones que integran su catálogo, una mezcla de salvia, hierba Luisa, hinojo, melisa y caléndula llamada Dona, ha obtenido el premio a Producte Ecològic de l’Any.

Esta idea lanzada por Estel de Llevant – impulsada bajo el paraguas del SOIB – tiene un fuerte componente de responsabilidad social. El día que visitamos el vivero, en la sala de empaquetado hay numerosas bolsas en forma de regalo. Su destino es la IV Carrera y Marcha por la Prevención del Suicidio, que se celebra este año en Manacor, organizada por la AFASIB. Este es el nivel de compromiso de una iniciativa que destila deber con los demás. Aparte de labrar el campo, el personal de T’Estim asiste a cursos formativos de jardinería y viverística. Las aulas se encuentran en las tripas del mismo vivero. Pero no solo se trata de proteger la salud mental de quienes bregan en la finca. En opinión de quien lidera este proyecto, la misión radica en atender el bienestar de todas y todos. Porque en ese sentido, aún no se ha dicho la última palabra. De hecho, se tiene que seguir hablando del tema para poner el foco en esta problemática. «El nombre de este proyecto proviene de estigma, que si le quitas la letra ge, se convierte en estima. Hay que amar para eliminar el estigma».

Las infusiones y los tés invitan a un instante con uno mismo. A sentirse bien, a gusto. Se han elaborado para potenciar el amor que todos necesitamos.