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Ca'n Company

Embutido ancestral con receta vanguardista

Producto Local
Autor:
Aina Coll
06.16.2023
En Can Company llevan más de 60 años dedicándose en cuerpo y alma al sector agroalimentario. Su especialidad es la carne de Porc Negre, la raza de cerdo por excelencia de la isla, y con ella elaboran suculentos embutidos que homenajean nuestras raíces gastronómicas a través de un creativo toque vanguardista.

Aunque Can Company empezó su andadura en 1960 a través de la producción y distribución de sus propios cereales y harinas, la marca -como la conocemos ahora- nace en 2015. Fue en ese año cuando el maestro charcutero Xesc Reina se incorporó a la empresa y, junto con la tercera generación, en Can Company decidieron repensar e innovar -desde la base- un producto tan arraigado a Mallorca y a nuestra identidad gastronómica como la sobrasada.

Desde entonces, en su fábrica ubicada en Inca, en el corazón de la isla, en Can Company no han dejado de trabajar en nuevas propuestas, siempre con sentido común, mucha intuición, el buen hacer de Reina y, claro, una dosis de creatividad. ¿El objetivo? demostrar que la artesanía gastronómica no está reñida con la innovación culinaria.

«Cuánto mejor esté el animal, mejor será lo que comas. Esto es lo que hacemos y seguiremos haciendo porque es lo que somos»,

El punto de partida, no obstante, siempre es el mismo: la cría en libertad de sus propios cerdos negros, raza autóctona de la isla, que en Can Company alimentan con piensos de cereales de la casa. De hecho, es un miembro de la propia familia -Pere Antoni- quien, desde la fábrica Agronatura, en Maria de la Salut, diseña la combinación específica e ideal para alimentar a sus animales. «Cuánto mejor esté el animal, mejor será lo que comas. Esto es lo que hacemos y seguiremos haciendo porque es lo que somos», nos cuentan convencidos.

El resultado de su trabajo es una línea de embutidos diversa y algo ecléctica que hace salivar a cualquier amante del buen comer. De un lado, claro está, elaboran las imprescindibles sobrasadas clásicas. Una es mezclada, con carne de cerdo blanco y cerdo negro, y otra se elabora exclusivamente con carne de Porc Negre, pimienta y su propio tap de cortí, que le da a la sobrasada ese aspecto rojizo tan característico. Esta última, por cierto, ha sido galardonada recientemente como mejor embutido curado de Europa.

En este viaje hacia nuestra identidad culinaria, en Can Company han recuperado embutidos del siglo XVII cuyas recetas han investigado el propio Reina y el historiador Toni Contreras, y han adaptado, eso así, «al paladar del siglo XXI», nos cuentan. Este es el caso de Nora, un embutido ancestral con carne de cerdo, frutos secos y especias dulces, y la sabrosa Figatella, toda una explosión de especias de la isla. 

«No somos una gran industria que distribuye toneladas de sobrasada y aunque pensamos y hacemos con visión de futuro, vivimos el día a día».

Por último, y para completar esta sorprendente cartera de productos, la apuesta más innovadora la conforman las creaciones vanguardistas de Reina, sobrasadas que exploran sabores sorprendentes sin perder de vista la tradición y juegan a combinar -y qué bien combinan- con queso mahonés, queso azul o curry.

Detrás de este saber hacer que busca siempre la excelencia, un concepto guía al equipo de Can Company: la char cuisine, una filosofía que pone el foco en la calidad y el sabor del embutido mediterráneo a través de la cocina de vanguardia y apuesta por convertir la comida en un ritual de goce y placer que despierte los sentidos y avive emociones.

Para que así sea, en esta empresa familiar estudian minuciosamente todo el proceso -desde los cereales que nutren los cerdos hasta el packaging final- en una práctica -muy mediterránea- del mejor poco y bien hecho que mucho y mal.  «No somos una gran industria que distribuye toneladas de sobrasada», nos cuenta con enorme sinceridad hoy la tercera generación en su fábrica de Inca, «y aunque pensamos y hacemos con visión de futuro, vivimos el día a día».

En Can Company se respira amor y un profundo respeto por nuestras raíces culturales y gastronómicas y, a la vez, se convive con actitud receptiva ante los cambios y las nuevas posibilidades. Un modo de ser y estar en el mundo que parecen heredar, generación tras generación, en la familia, y nos transmiten al resto a través de sus exquisitos productos que triunfan en la península ibérica, Italia, Alemania e incluso en Hong Kong.

Para los que aman el potente sabor ancestral de nuestro pasado y viven con la mente abierta hacia nuevos horizontes gustativos, sin duda, un imprescindible para compartir, degustar y disfrutar en la mesa. Todo un regalo con alma mediterránea para nuestras papilas gustativas.