El calor sofocante de un mediodía de julio parece pausar el ritmo de trabajo en el taller de 2 monos en el corazón de Mallorca, pero no lo detiene. Bocetos, maquetas y prototipos conviven aquí con la maquinaria y los materiales que hacen tangibles sus piezas -únicas, a medida, atemporales-.
Acomodados en sus propias creaciones, Nicoletta y Alex, este dúo que se lanzó a la piscina en 2010 tras dos años de colaboraciones puntuales, reflexiona sobre el concepto que ha dado forma y sentido, desde sus inicios, al proyecto: el ahora omnipresente slow design.
«Yo venía de la escultura con metal y Nicoletta de la arquitectura, y decidimos crear juntos explorando las posibilidades creativas desde una perspectiva slow design», una mirada todavía atípica en aquellos años que proponía «producir piezas en contra de la lógica industrial, a escala humana y duraderas, que no son de usar y tirar», cuenta Alex, a lo que Nicoltta añade: «y atemporales, en el sentido de que no siguen una moda, una tendencia, sino que se producen en pequeñas series limitadas, siempre a mano con técnicas artesanales».
Interesados en aquel momento por el movimiento slow food, decidieron trasladar esta filosofía a su trabajo para que sus clientes pudieran conocer cómo se producen las piezas que dan forma a su hogar y según qué principios. Lo llaman «pensar con las manos», un proceso que abarca la idea, desde que se germina hasta que se produce, de principio a fin, en el taller.
El compromiso fue tal que, afincados en un antiguo molino de Campos, por entonces tenían su propia huerta y trataban de ser lo más autosuficientes posible. Ahora, llevan algo más de tres años en Sencelles, donde siguen recuperando técnicas artesanales, construyen sus propias herramientas y colaboran con artesanos. Al fin y al cabo, reconocen, «el slow design se ha hecho durante siglos».
«2 monos no podría haber nacido en otro sitio. Estar en el campo, en la naturaleza, al lado de la playa, era muy inspirador para crear».
Quince años después de iniciar su andadura, han conseguido consolidarse en un sector que, en 2010, apenas existía. «Las tiendas tenían marcas reconocidas, pero los artesanos vendían en las ferias», explica Alex, que alaba iniciativas que han promovido el cambio como Made in Mallorca, que trasladó la obra de creativos isleños o afincados en la isla hasta el London Design Festival en 2018 con el propósito de darles visibilidad.
Eran otros tiempos que ahora recuerdan con humor. «La gente no entendía muy bien qué hacíamos. Las tiendas nos decían que no, las galerías nos decían que no, y los clientes no nos entendían». Tanto fue así, que llegaron a buscar una masía en Catalunya en la que establecerse, pero al encontrar el molino cerca de Ses Covetes, sintieron que habían encontrado su lugar y éste estaba en Mallorca. «2 monos no podría haber nacido en otro sitio. Estar en el campo, en la naturaleza, al lado de la playa, era muy inspirador para crear».


«Lo bonito de lo nuestro es la materialidad, poder elegir, poder ver, poder tocar… el componente emocional».
Aquí, influidos por los colores primarios de la Bauhaus -bañados, eso sí, por las tonalidades que ofrece el paisaje de la isla- han definido su propio estilo, que acuñan como ecléctico pero fiel a su identidad. Un lenguaje que bebe de la filosofía japonesa, los maestros de la Bauhaus y el wabi sabi, persigue la belleza de la imperfección y ensalza el valor de la huella que tiene tan solo lo que se hace a mano.
Las obras de 2 monos hablan en un tono poético y cuestionan la distancia que separa lo artístico de lo funcional. «Take your seat», su última exposición en la galería Pep Llabrés, da cuenta de ello. «Te invitaba a tomar asiento, a tocar las sillas, a sentirlas, a jugar», cuenta Nicoletta, una propuesta inimaginable en sus comienzos. «En 2010, nos presentamos a un concurso con un sillón y nos dijeron que no era una pieza artística, así que sí, hemos visto mucho cambio».
Lo que no ha mutado ha sido su compromiso con la sostenibilidad, que les guía por la senda de los que trabajan a medida. Ya sea en el desarrollo de proyectos integrales o en el diseño o readaptación de piezas que acabarán conviviendo con otras, en el estudio no hay stocks porque todo se fabrica por encargo y es customizable. «Al tener un estilo definido, intentamos adaptarlo a las exigencias del cliente, pero manteniendo nuestra identidad, que es por lo que nos llaman», reflexiona Nicoletta.
Con cinco miembros en el equipo y una red cada vez más extensa de colaboradores locales, 2 monos acaba de alcanzar un hito: una de sus sillas más emblemáticas, Shibuia -que significa belleza austera o cruda- forma ya parte del Museu del Disseny de Barcelona, un éxito que saborean con los pies en la tierra mientras divisan un futuro al que solo le piden poder seguir trabajando en proyectos cada más creativos y llegar más afuera sin perder de vista que «lo bonito de lo nuestro es la materialidad, poder elegir,poder ver, poder tocar… el componente emocional». Después de todo, esta visión da nombre al estudio, 2 monos nace de esta idea: dar un paso atrás para ir hacia delante.



