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Donna Vegana

Bocados que son viajes

Echamos un vistazo a la carta de Donna Vegana, que resulta ser el billete para un viaje que recorre diferentes culturas y tradiciones culinarias.

Autor: Aina Coll

Fotógrafo: Travel To Zero

Después de disfrutar del buen ambiente que se respiró en la jornada que abrió la segunda edición del Mallorca Yoga Festival -y que se celebró los días 20, 21 y 22 de octubre en la finca pública de Galatzó- nos apetece cenar algo rico en un lugar cercano. Tras revisar nuestra lista de restaurantes por descubrir -sí, todavía quedan muchos-, decidimos acercarnos hasta Santa Ponça y catar Donna Vegana, una propuesta que llama nuestra atención por los coloridos y alegres platos que ojeamos en sus perfiles de redes sociales.

Nada más entrar en el restaurante nos recibe, tras una barra americana, la cocina abierta en la que el personal elabora con entusiasmo sus platos. Enseguida un simpático camarero nos acompaña hasta la planta superior, en la que nos encontramos tres mesas ocupadas con gente de edades muy dispares y una pintoresca decoración: muchas ilustraciones ocupan las paredes del local y grandes jarrones de colores visten las mesas de modo que se crea un ambiente vitalista y desenfadado que parece contagiar a los comensales, que charlan distendidamente mientras disfrutan de sus platos.

Tras acomodarnos al lado de una ventana con vistas a una pequeña terraza, echamos un vistazo a la carta, que resulta ser el billete para un viaje que recorre diferentes culturas y tradiciones culinarias. El primer trayecto, los entrantes, nos lleva desde el antiguo Egipto a través del clásico hummus hasta el Líbano gracias a su delicioso baba ganoush. Un ceviche de mango nos transporta hasta Perú y un taco crujiente aúna la cocina japonesa y la mexicana en un mismo bocado. Más cerquita, encontramos dos ensaladas frescas y esencialmente mediterráneas: una cuyo protagonista es el tomate y otra de sandía.

Con los platos principales comienza la segunda etapa de esta sabrosa travesía, que nos invita a dejarnos seducir por la siempre especiada cocina Tailandesa -con un thai basil, un thai curry o un pad thai-, por el Oriente Próximo con un wrap de faláfel e incluso hasta nuestra querida Italia con la imprescindible pasta boloñesa y una divertida versión de mini pizzas. La última parada, no podía ser de otra manera, nos lleva hasta Japón con cuatro originales tipos de rolls.

Amamos viajar y la gastronomía a partes iguales, así que la boca se nos hace agua con semejante propuesta. Tras pensarlo unos minutos, nos decidimos por el hummus para empezar y pedimos consejo al personal que nos atiende: ¿pad thai o wrap de no pollo como plato principal? El camarero nos confiesa que el wrap es su plato favorito de la carta y que, además, resulta ideal para quedar satisfecho sin sentirse empachado. Convencidos, le hacemos caso y lo encargamos.

El hummus de Donna Vegana llega a nuestra mesa acompañado de triángulos de pan de pita tostado y coronado por hojitas de perejil y pepitas de granada que le aportan un toque fresco sin alterar su sabor predominante. Su textura es ligera y nada aceitosa, así que disfrutamos con una más que acertada primera elección.

Al terminar con el entrante, atacamos el wrap de no pollo ensamblado con cilantro, cebolla roja, tomate, lechuga, pepino y pepinillo, y marinado con salsa de yogurt y perejil. Acompañando el wrap, nos sirven una salsa casera de chile que, nos advierten, es muy muy picante. Desde luego, su color rojo intenso y vibrante la delata pero, no podemos dejar pasar la tentación y decidimos probarla. Sí, es potente, pero también es el complemento perfecto que redondea un plato que ya de por sí estaba delicioso.

Terminado el viaje, toca volver a casa y nosotros lo hacemos con muy buen sabor de boca. Los platos de Donna Vegana nos han encandilado por su colorido y la historia gastronómica que transmiten a cada bocado. Con recetas de aquí y de allá, sin elaboraciones muy complejas pero ejecutadas con mucho gusto, esta cena improvisada ha resultado ser una celebración del goce y de la vida a través de la comida. Una aventura disfrutona, entusiasta, optimista, que querremos repetir.

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