GastronomíaYumee. Cocina de encuentro
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Una apuesta arriesgada porque el umami implica un sabor muy diferente al que predomina en nuestro recetario habitual, pero entre el coco y la col este se suaviza a la vez que nos entusiasma.
Autor: Aina Coll
Fotógrafo: Jaume Oliver
Plat a plat es un restaurante diferente en un mundo, el de la hostelería, y en un contexto, Mallorca, en el que la oferta gastronómica es apabullante. Es distinto por su concepto -un restaurante en el hall de un hotel de interior-, por su propuesta -una carta vegana que prescinde de gluten y azúcares- y por su atención al cliente -cercana, comunicativa y cuidadísima-.
Lo comprobamos en primera persona una noche de viernes nada más llegar a Maria de la Salut y encontrarnos frente a una gran casa -con jardín y piscina- reconvertida en hotel. Como una antigua possessió mallorquina trasladada al epicentro del pueblo y conservada con mimo y respeto, Curolla alberga en su interior Plat a plat, una gran sala que es a su vez la recepción del hotel y respira un ambiente pausado que invita a relajarse y a disfrutar.
Entre comensales que, intuimos, son también huéspedes, Vero nos acomoda y nos explica con detalle la carta y la historia del restaurante, que abrió sus puertas en 2023 con ánimo de transformar nuestra forma de comer, plato a plato, sin prisas y con perspectiva saludable. La idea, sin duda, es tentadora, y la carta está en sintonía con esta sensación. Cambiante y de temporada, esta semana en la cocina de Plat a plat se cuece tartaleta de cebolla, bocados de avena y coco, y gazpacho verde para empezar; azuki y remolacha, tallarines de calabacín, quinoa con queso de pipas y berenjena asada, y lombarda de yogur de coco, con tamari y miso, como principales.
Todo resulta apetecible cuando Vero nos recita la carta, pero resolvemos empezar por el gazpacho verde que, en realidad, es mucho más: un escabeche de ciruela sobre el gazpacho dialoga con esferas de mijo con mozzarella vegana, brochetas de berenjena y queso de pipas coronado por ricota vegana. Un plato elaborado, de texturas infinitas y sabores ensamblados con mucho acierto.
Tras esta triunfal entrada, vamos a por los principales: el filet de lombarda asada viene acompañado por una suave crema de coco realzado por el umami del tamari y el miso. Una apuesta arriesgada porque el umami implica un sabor muy diferente al que predomina en nuestro recetario habitual, pero entre el coco y la col este se suaviza a la vez que nos entusiasma.
Además, catamos las albóndigas de azuki y remolacha en salsa de remolacha y cebolla, acompañadas de puerros y pistachos salteados. Sabroso y generoso -a la mitad ya estamos llenos, pero el plato demanda seguir comiendo-, tememos no llegar a los postres. Algo que no nos habríamos perdonado porque las delicias de cacao nos han guiñado el ojo. Un bizcocho con nata de coco y especias, chocolate artesano y fresas hacen nuestra boca agua y firman un final perfecto en Plat a plat.
La propuesta de bebidas, sin duda, acompaña y redondea la experiencia culinaria. Elegimos brindar por este nuevo descubrimiento con un gingerale casero, refrescante y cítrico, a base de manzana, pera, limón y jengibre, y una copa de 3030 Blanc de Bodegues Àngel, un blanco seco, fresco y ligero, ideal para una velada relajada en el Mediterráneo.
Diferente no tiene por qué ser sinónimo de extravagante, estrambótico o superficial. De hecho, puede ser lo contrario. En un mundo frenético en el que la comida ultra procesada llena tantas neveras y en el que pensamos quizá demasiado poco con qué nos nutrimos y por qué, Plat a plat apuesta por una carta atípica, corta pero pensada, vegana pero elaborada, saludable pero original. Lejos de tópicos y de recetas básicas que demuestran que la cocina plant based alberga un sinfín de posibilidades.
Atrevernos a probarla -y de paso apoyar a proyectos locales que nos emplazan a tomar perspectiva de lo que comemos- es, en Plat a plat, un goce. Un regalo que puedes completar con un capricho, como los dulces caseros, galletas y granolas para llevarte a casa, o incluso con uno de los brunches o talleres que Curolla organiza casi semanalmente. Es diferente. És único. Es especial. Y nos encanta.
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