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Food La Vida

Comida que habla por sí sola

En Food La Vida se nutren de un producto de primera clase, parte de su materia prima procede del propio mercado.

Autor: Joan Ramis Boscana

Lo confesamos: últimamente estamos algo obsesionados con el barrio de Santa Catalina. Es por eso que hoy nos hemos perdido por los pasillos de su mercado, y lo hemos hecho adrede. Caminamos entre sus puestos y sometemos nuestra mirada a un vaivén que no podemos detener. Nos paramos un momento delante de s’Aglà para que sus tablas de quesos hipnoticen nuestros sentidos, observamos el género de Ecoilla y entendemos por qué sus viandas cuentan con certificación ecológica. Quedan menos de dos horas para que el mercado cierre sus puertas y, aun así, la clientela sigue impregnando el espacio de vida y color. Los comensales aún ocupan las mesas del Arume y toman algo en los taburetes de la Vermutortillería. No obstante, es en la barra de Food La Vida donde nos sentamos porque su propuesta culinaria se sale de los moldes clásicos, y a nosotros eso nos atrae.

Al tomar asiento atestiguamos algo: este es un pequeño rincón para los adoradores del buen comer. Food La Vida es un espacio de tamaño reducido donde caben los platos más abundantes, un dato que ratificamos cuando vemos aquello que devoran el resto de los comensales. El responsable de aquello que ven nuestros ojos es Sebas, que tras la barra atiende a sus clientes con gracia y simpatía. Sebas es un canadiense que cuatro años atrás inauguró este puesto para hacerse un hueco en el mercado. No le gusta enmarcar sus creaciones dentro de los límites de un estilo concreto, escapa a cualquier encasillamiento. Nos explica todo eso mientras se mueve con rapidez por su lugar de trabajo, delante de una pared que rebosa frascos con frutos secos, hojas de laurel y todo tipo de salsas. La gente que se acerca a Food La Vida lo hace porque conoce el establecimiento. Su público le es fiel, y está formado por personas que ya han probado sus platos y que repiten porque su estómago es insaciable. 

Aunque nos acabemos de sentar, nos levantamos de nuevo porque en Food La Vida cuentan con un surtido de doce ensaladas que no pueden tener mejor pinta, todas ellas presentadas en una vitrina de la que no podemos apartar los ojos. Las fuentes están colmadas de unos ingredientes la mar de apetitosos, y algunos clientes se las llevan en un tupper porque uno de los puntos fuertes de este local es su servicio de take away. Si el proverbio dice que “para gustos, los colores”, las ensaladas de Sebas podrían contentar todas las apetencias habidas y por haber: una del huerto, otra de mango y piña, aquella de brócoli y coliflor, alguna de pasta, esa de allá de salsa tzatziki… Un cóctel de ensaladas que lamentablemente tendremos que dejar para otra ocasión, pues hay dos platos del día que nos devuelven una mirada que no podemos ignorar.

Estamos degustando una Rosa Blanca y vemos a la ayudante de Sebas cortando una zanahoria. Desde la barra podemos ver cómo en Food La Vida se nutren de un producto de primera clase, parte de su materia prima procede del propio mercado. Es ahí cuando Sebas nos hace llegar nuestro pedido, un pollo jerk cocinado a la manera jamaicana. El pollo es de un tamaño colosal, y como compañero de baile tiene a un arroz con frijoles cocido en leche de coco. Está condimentado con tomillo, pimienta jamaicana y habaneros. Un bocado al arroz nos lleva directos a tierras caribeñas, los ingredientes bailan en nuestra boca a ritmo de salsa hasta que decidimos atacar el pollo. Nada más probarlo, entendemos por qué la fama de Food La Vida ha corrido de boca en boca. Su choque de sabores es de lo más potente, pues la carne ha sido regada por un zumo de lima que es como una caricia ácida que destaca entre el tomillo y la cebolla verde. El secreto, no obstante, está en la melaza en la que está impregnado. Una locura de plato que nos pide guerra.

La otra propuesta que pedimos es otro pollo, pero este viene de la India y es un tikka masala al que no le faltan garbanzos, arroz basmati y cebolla morada. Y así nos ponemos: morados. Esta receta está sazonada con un curry que respeta al resto del equipo, permite que las demás especias se expresen con libertad sin quitarles sabor. Porque eso lo que pretende Sebas con su comida, que se exprese por sí sola. Food La Vida es un lugar donde cada día se preparan platos distintos: pad thai, ñoquis con marisco, chili con carne… Sebas nos dice que tiene más demanda de la que puede producir. Y es que cuando las cosas están bien hechas, se nota.

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