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S'Economat

Brunch & Match en Bunyola

S’Economat es un refugio inesperado en el que el tiempo se dilata e invita a leer un buen libro, mandar unos mails o escribir un rato mientras disfrutas de comida rica, alegre y con una presentación cuidadísima.

Autor: Aina Coll

Fotógrafo: Jaume Oliver

Los miércoles en Bunyola son día de mercado. De mercado y, por lo que vemos nada más llegar a la plaza, de ir y venir de ciclistas, de abuelos y abuelas charlando distendidamente y de brunch, sí, porque la terraza de S’Economat está a rebosar de comensales -muchos de ellos vestidos con maillot- cuando las agujas del reloj de la iglesia del pueblo marcan las doce en punto.

Dentro, sin embargo, el ambiente es muy distinto. Entre flores y plantas, en el interior reina la tranquilidad de un espacio decorado con sencillez inspiradora: entre los tonos tierra y verdes, las fibras naturales y las mesas de madera, y una enorme cristalera desde la que curiosear qué se cuece en la plaza, aquí uno siente que el estrés del día a día se pone en pausa -aunque sea por un instante-.

Ocupando ya nuestra mesa, comprendemos que solo existe una cosa que pueda mejorar este momento, ya casi perfecto, y eso es, claro, un buen brunch. La carta de S’Economat abraza opciones saladas clásicas, como tostadas con tomate y aceite de oliva o de jamón ibérico, y otras contemporáneas, como rebanadas de pan con pesto, rúcula y tomate asado o con aguacate y huevo; y también, claro, dulces tentadores, como pancakes, gofres con fruta fresca y chocolate, y yogur con fruta y sirope de arce.

Asumimos que elegir entre dulce o salado es un dilema que, ahora mismo, no nos apetece afrontar, así que vamos a por un plato de cada lista y escogemos unas tostadas con aguacate, huevo a baja temperatura, tomate rallado y sésamo negro, y unos pancakes regados de chocolate, fruta y nata. Es miércoles, celebrémoslo.

También pedimos un zumo de naranja natural y un café de especialidad, y el café aquí tiene mucha historia. La camarera que nos atiende nos cuenta que en S’Economat siempre apuestan por Arabay Coffee, pero nunca es el mismo y solo tienen uno a la vez. Nosotros disfrutamos del café de Perú, una variedad ecológica que se cultiva en la región de Cajamarca -a mil ochocientos metros sobre el nivel del mar- que es absolutamente deliciosa y convive -que no compite- con aromáticos tés matcha, chai y cúrcuma latte en esta cafetería de Bunyola.

En esta cafetería disfrutamos y alargamos el brunch tanto como podemos mientras el local se va llenando de comensales, unos turistas – quién sabe llegados desde dónde – y otros locales, tan locales como Pau Debón, el cantante de una de las bandas sonoras de nuestras vidas: Antònia Font.

Entre senalles, platos coloridos y rockabilly de fondo -nuestros pies se mueven un buen rato al compás de Doggone it de Joe Clay-, en S’Economat hemos encontrado un refugio inesperado en el que el tiempo se dilata e invita a leer un buen libro, mandar unos mails o escribir un rato mientras disfrutas de comida rica, alegre y con una presentación cuidadísima. Un lugar tranquilo -en el interior- que ofrece platos deliciosos, café irrechazable y vistas a la cotidianidad de un día laborable en un precioso pueblo de esta isla. ¿Quién necesita más? Nosotros no. El placer sencillo de S’Economat y Travel to Zero hemos hecho match.

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