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Bacán Pizzas

Pizzas que desafían la imaginación

Este no es lugar para foodies con prejuicios: chorizo criollo, albóndigas, alubias, chilli de carne y butifarrón mallorquín conviven aquí con ingredientes habituales del recetario italiano.

Autor: Aina Coll

Fotógrafo: Jaume Oliver

Son los primeros días de marzo y parece que el invierno llega, a destiempo quizá, a la isla. Hace mucho frío y el cuerpo nos pide algo de indulgencia y pocas cosas nos suben el ánimo como una buena pizza y mantener una conversación interesante. Con este objetivo vamos hasta Campanet: nos han recomendado Bacán Pizzas de Autor una y mil veces, y hoy nos parece el día perfecto para descubrir su propuesta gastronómica.

Al llegar a la plaça Son Bordoy, una terracita de madera nos invita a observar la puesta de sol - vamos a cenar en un horario europeo y esta es una de sus ventajas-, así que contemplamos el espectáculo unos minutos antes de entrar en el restaurante. Las vistas desde aquí son absolutamente privilegiadas: bancales de árboles coronados por una hilera de casas típicas mallorquinas y, de fondo, la Serra de Tramuntana. Nos parece obligado admirar esta belleza y disfrutar de este instante.

Nada más entrar, nos sorprende el tamaño del local -pequeño, pero muy acogedor-. aunque enseguida descubrimos que en la planta inferior hay otro salón, más grande, que irá llenándose de comensales, mayoritariamente extranjeros, a lo largo de la tarde.

La estética de Bacan es curiosa: las mesas y las sillas son de diferentes colores, el techo está vestido con guirnaldas de lucecitas y sobre cada mesa cuelga una lámpara de aire psicodélico que vuelve mágico y acogedor el ambiente bajo una luz tenue y cálida. Además, huele especialmente bien gracias al aroma -que no logramos descifrar- que desprende una barrita de incienso.

Con las maravillosas vistas que hemos podido disfrutar desde fuera como escenario -una ventana abierta las enmarca- y un suave house a modo de banda sonora, exploramos la carta de esta pizzería que ofrece, además, una larga selección de empanadillas (de jamón, de gamba y sepia, de sobrasada y dátiles e incluso una opción vegana), nachos, pan de ajo, patatas, tacos y ensaladas.

El problema -bendito problema- llega al enfrentarnos al menú de pizzas. Son muchas, diferentes y extraordinarias, así que reconocemos que hacía mucho tiempo que no tardábamos tanto en elegir un plato. El camarero, simpatiquísimo, nos lo pone todavía más difícil: en Bacan elaboran tres tipo de masas -fina, fina integral o focaccia-, y nos avisa: las pizzas con ingredientes más grasos combinan mejor con la masa focaccia y los ingredientes más ligeros, con las finas.

Las pizzas de Bacan desafían lo común. Este no es lugar para foodies con prejuicios: chorizo criollo, albóndigas, alubias, chilli de carne y butifarrón mallorquín conviven aquí con ingredientes habituales del recetario italiano como el queso, el jamón prosciutto o el tomate. Si buscas una pizzería que se escapa de la oferta típica, este es tu sitio.

Por fin nos decidimos y encargamos una Brunella, con masa fina, base blanca, alioli, calabacín, alcaparras, salsa tártara, salmón ahumado, queso brie, huevo e hinojo. Una explosión de sabores brutal en la que el salmón reivindica su protagonismo frente a las deliciosas alcaparras y el toque particular del alioli. Una elección acertadísima que, sin lugar a dudas, recomendaríamos.

Además, pedimos una Demetrio con masa integral, una opción con menos ingredientes pero una exquisitez para cualquier amante del queso: mozzarella, brie, ricotta y queso de cabra se entremezclan, en armonía, capa a capa. La amalgama de sabores conforman una pizza cuatro quesos con personalidad propia que redondean unos tomates cherry y hojas de albahaca fresca.

Atrevidas, diferentes, transgresoras y con mucho carácter. Así son las pizzas de autor de Bacan. Si alguien asegura que en el universo de la pizza está todo inventado es porque no ha estado nunca en Campanet. Volveremos.

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