Como adentrarse en un oasis en el que reina la calma y la armonía en el corazón de la ciudad. Así es como se siente uno al asomarse a la tienda de Cortana en Palma, un espacio rehabilitado, pulcro y sereno, que huele a higos frescos. Nada más cruzar un pequeño patio presidido por árboles, ajeno al bullicio y a las prisas, entre paredes blancas, las elegantes piezas de la firma mallorquina se adueñan del lugar en una composición orgánica que hace pensar que su destino ha sido siempre estar aquí.
Atemporales y fluidas, las prendas hablan por sí solas: reclaman tiempo y reivindican artesanía. Esta ha sido, de hecho, la visión de Rosa Esteva desde que emprendió su propia marca de moda en 2001 tras formarse en Barcelona. La diseñadora nacida en Son Servera comenzó su andadura con unos valores «muy definidos que se mantienen a lo largo de los años», explica Angela Anessi, responsable de comunicación de la marca, y ha llegado hasta aquí.
Esa visión dicta los tiempos, todavía hoy, de cada colección: las acuarelas de Esteva inspiran los estampados de prendas que, primero, se prototipan en Barcelona en el taller de confección, «un modo de afinar el diseño», y después se reproducen gracias al trabajo de una red de productores, pequeños talleres que ‘como mucho tienen tres personas en plantilla».
«Es un proceso muy artesanal» afirma Ángela, que rememora las dificultades a las que la firma se enfrentó en su momento. «Su ilusión era crear una empresa muy mallorquina, pero es cierto que a nivel de producción era imposible» hacerlo todo aquí. Hoy, 24 años después, cuenta con 50 trabajadores involucrados de los que 46 son mujeres. Personas que elaboran cada pieza con fibras naturales como la seda, el lino, la lana y el algodón desde ‘la honestidad».
«Hay muchos estudios que demuestran que la utilización de materiales naturales sobre nuestra piel nos beneficia a nivel de salud y a nivel orgánico».
«Detrás de cada prenda de Cortana hay caras y ojos, personas con familias e historias, desde el diseño hasta la comercialización, pasando por la producción y la estampación», cuenta. Y eso es, al fin y al cabo, «generar riqueza honesta y sostenible, de la que interesa».
Lejos de tendencias, en Cortana las modas pasajeras no interesan. Lo que prima en cada colección es esa mirada clásica que hace que una prenda sea siempre actual, la durabilidad de los materiales y que las mujeres que las llevan se sientan a gusto con ellas. «Hay muchos estudios que demuestran que la utilización de materiales naturales sobre nuestra piel nos beneficia a nivel de salud y a nivel orgánico».


«La sostenibilidad tiene que ver con las personas, que los procesos de producción sean lo más locales posibles».
El universo propio de Cortana -que cuenta también con una aclamada línea de vestidos de novia- se expandió todavía más en 2022 con una propuesta de accesorios, joyas, cosmética y hogar que comulga con los principios de la marca y nos hace reflexionar acerca de las infinitas capas que existen tras la etiqueta de «sostenible». «La sostenibilidad tiene que ver con las personas», reflexiona Ángela, «que los procesos de producción sean lo más locales posibles porque sabemos que cuando una camiseta cuesta cinco euros, detrás hay sufrimiento humano».
En una isla en la que hasta hace dos décadas la industria del calzado y la peletería era tan frondosa como brillante, hoy los talleres de confección son escasos. Esta realidad obliga a la firma a recurrir a pequeñas empresas artesanales de confianza ubicadas al otro lado del Mediterráneo: una parte de la producción de los zapatos tiene lugar en Mallorca y otra, en Alicante, y la confección de los bolsos se lleva a cabo entre talleres de alta calidad españoles e italianos.
La línea de casa, en cambio, sí se desarrolla de principio a fin en la isla. Preciosas y delicadas piezas de cerámica, oblicuas jarras de vidrio soplado, tablas y cubertería de madera y velas en forma de monolito dan vida a un catálogo de objetos deseables por sus formas, sus colores y sus texturas. Ricas y naturales, esencialmente relajadas. «Las piezas de vidrio se producen en Gordiola, pero todos los diseños son de Rosa», cuenta Angela, y las velas se elaboran a partir de soja ecológica cultivada en España.
Incansable y siempre en movimiento, Cortana es una marca viva que evoluciona en términos de crecimiento, «pero no cambia de filosofía’ gracias a una emprendedora que «siempre piensa en el siguiente paso». De hecho, hace tres años ya que la firma trabaja -en colaboración con Mallorca Preservation- en la recuperación de la plantación de cáñamo en la isla. Una planta con infinitas propiedades.
La semilla es rica en nutrientes; del tajo puede producirse un poderoso aislante para la industria de la construcción y de su fibra nacen tejidos que acabarán siendo prendas de ropa, trapos y cuerdas. Además, añade Angela sobre sus bondades, tiene una gran capacidad de absorción de CO2. «Es un proyecto de innovación y al mismo tiempo de recuperación».
Así es, también, la firma de Rosa Esteva: una propuesta que vuelve la mirada a las raíces de la isla, retoma lo esencial, ensalza la artesanía y eleva el saber hacer de la lentitud y la consciencia a través de la creatividad, el arte y el respeto. Pura sensibilidad hecha moda.



