GastronomíaYumee. Cocina de encuentro
Marcar como favorito

Tuent Adventure nos está regalando una mañana en la que ejercitar los brazos sobre bancos de arena.
Autor: Joan Ramis Boscana
Fotógrafo: Jaume Oliver
Hoy nos escapamos a las montañas. Hoy nos refugiamos en la frescura que proporciona la orografía de la Serra de Tramuntana. Queremos que el mundo nos olvide por unas horas y ser parte integrante del paisaje. Sentimos el abrazo de la vegetación mientras conducimos por carreteras que son dignas de spot publicitario. La calzada se enrosca como una serpiente entre rocas y acantilados, alguna cabra montesa nos observa desde el borde del asfalto. Rumia algo de pasto, nos mira y sigue a lo suyo. Iniciamos un descenso que hace eses y que finaliza en el mar, en una de las pocas playas de las que goza la sierra de Mallorca. Estamos en Cala Tuent, un paraje que nos encoge la respiración y que nos paraliza de puro gozo. Cuando echamos nuestra vista a un lado, las instalaciones de Tuent Adventure nos recuerdan a qué hemos venido: a deslizarnos por la superficie del Mediterráneo y a rozar su fondo. Este proyecto garantiza experiencias que erizan la piel en un enclave privilegiado; la práctica del deporte acuático cobra más sentido que nunca en este rinconcito de la isla.
Es Berti quien nos atiende, uno de los socios de Tuent Adventure que nos habla en un tono apasionado. Sabedor de que el fuerte de su proyecto es su centro de buceo, nos habla sobre la posibilidad de conocer las profundidades marinas de Escorca gracias a sus inmersiones y cursos. Estas actividades pueden realizarse desde la costa, a bordo de una barca e incluso en horario nocturno. Ganas no nos faltan de enfundarnos el neopreno y calzarnos las aletas, pero preferimos posponer el descubrimiento de grutas para un futuro no muy lejano. De momento le decimos a Berti que preferimos disfrutar del mar al tiempo que el sol nos golpea en los hombros, queremos estudiarlo y oír las cigarras desgañitarse en lo alto de los pinos que verdean la costa. De ahí que nos ofrezca la opción de kayak y paddle surf y que nosotros nos decantemos por la primera, pues la segunda ya la catamos en Water Sports Mallorca en una jornada llenada de equilibrismos.
Cuando bajamos por la rampa del embarcadero, los kayaks nos aguardan con un equipo de snorkel en su asiento. Miquel nos ayuda a arrastrarlos por la cuesta, uno de los miembros del staff que hace poco se ha integrado al equipo. La rampa tiene una pátina de musgo en la que hay que poner atenciones, un primer riesgo que sorteamos caminando no sin precauciones y echándonos alguna risa. Cuando nos hacemos a la mar, damos un par de paladas y nos maravillamos con los cien metros de costa de Cala Tuent. Su orilla no está formada por arena, sino por guijarros que le dan al litoral una tonalidad gris que conjunta con el resplandor esmeralda de sus aguas. Este lugar es una joya que se recoge en las montañas, besada por un olivar. Son las diez y media de la mañana y la playa está casi vacía. Reparamos enseguida en que no muy lejos de la costa, el fondo del mar sufre una pendiente de varios metros. Una profundidad que se disfruta desde las vistas cristalinas de la superficie. Franjas de posidonia se aprecian desde nuestro kayak, y pequeños sardos se arremolinan a nuestro alrededor para rozar nuestros remos.
Ponemos proa hacia Es Turó porque es una de las rutas que nos ha aconsejado Miquel, un peñasco que intentamos alcanzar bordeando el litoral. A medida que la costa se empequeñece, nuestros kayaks se adentran en un mar que se riza levemente por la estela de algunos barcos. Nuestra travesía no puede ser más placentera, el sol pica lo justo y el silencio se ameniza por el murmullo del agua. Tuent Adventure nos está regalando una mañana en la que ejercitar los brazos sobre bancos de arena. Alguna roca emerge a la superficie y tenemos que esquivarla. Tardamos unos veinte minutos en dar la vuelta a la esquina. Es decir, en maravillarnos ante lo que se esconde a los pies de Es Turó: un conjunto de cuevas y recovecos donde va a parar un suave oleaje. Dejamos de remar. Alzamos la vista por unos segundos y ante nosotros se yerguen unos despeñaderos imponentes. Nos dominan desde las alturas. Nos damos cuenta de que Cala Tuent es el enclave ideal para realizar este tipo de actividades. Como Tuent Adventure nos ha dejado alquilar sus equipos de snorkel, nos lanzamos desde el kayak para descubrir el paisaje marino que se despliega bajo nosotros.
El espectáculo es de una belleza que nos otorga serenidad. Los peces buscan alimento entre los cantos rodados del fondo, la arena se concatena con las rocas y la profundidad es lo suficientemente vasta como para sentirnos flotando en el espacio exterior. Ha sido un gustazo que Tuent Adventure nos dejara ir por libre. Cuando volvamos, nos encantaría atrevernos con algún curso de buceo, alojarnos en sus instalaciones o que nos lleven en barca hasta Sa Calobra para sumergirnos en sus aguas. Las actividades que ofrece su página web son demasiado tentadoras en temporada veraniega.
Opciones sugeridas