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Durante años, se han mantenido “ocultos” a la ciudadanía, pero ahora son un lugar perfecto para los amantes de la tranquilidad y el arte. Un espacio digno de descubrir y disfrutar.
Autor: Cristian Rodríguez Domínguez
Fotógrafo: Jaume Oliver
Los Jardines de Marivent, un tesoro histórico y natural enclavado en el oeste de Palma, son un destino imperdible para los amantes de la naturaleza y la tranquilidad. Este jardín singular, que abarca una superficie de 9.155 metros cuadrados, es un ejemplo magistral de un jardín mediterráneo, y su historia se remonta a 1925, cuando fue diseñado y construido por el ingeniero y coleccionista egipcio Joan de Saridakis.
El jardín se encuentra dentro del palacio de Marivent y, a lo largo de los años, ha experimentado una evolución notable. Hoy en día, alberga alrededor de 40 especies vegetales, la mayoría de ellas autóctonas de la región, lo que le confiere un carácter único y una belleza que captura los encantos naturales del mediterráneo. Una de las facetas más interesantes de los jardines es su historia como museo. Desde 1965 hasta 1972, este lugar albergó el museo personal de Joan de Saridakis, que exhibía una colección fascinante de arte y antigüedades. Aunque el museo ya no está presente, la huella de su legado perdura en la elegancia y el encanto de los jardines.
Desde 1975, Marivent se han convertido en la residencia oficial de la familia real española en Mallorca. Este hecho añade un aura de prestigio y autenticidad a este lugar ya de por sí interesante. Uno de los aspectos más destacados del lugar es su exposición permanente de 12 esculturas de Joan Miró, uno de los artistas más influyentes del siglo XX. Estas esculturas se distribuyen estratégicamente por todo el jardín, creando un diálogo armonioso entre el arte y la naturaleza. La fusión de las creaciones de Miró con el entorno natural es una experiencia única que enriquece la visita al lugar.
Una de las ventajas de los jardines es que no suelen estar abarrotados de visitantes, lo que permite disfrutar de un ambiente tranquilo y sereno. Esto lo convierte en un lugar idóneo para escapar del bullicio de la ciudad y sumergirse en la belleza natural y la serenidad del entorno. El diseño del jardín es sencillo pero cautivador. Los caminos de tierra serpentean a través de exuberantes setos y árboles que ofrecen sombra y refugio del sol mallorquín. A lo largo de estos caminos, se encuentran bancos estratégicamente ubicados donde los visitantes pueden descansar y disfrutar de la atmósfera tranquila del jardín.
El sonido suave de una fuente añade un toque de musicalidad al entorno, creando un ambiente aún más relajante. El murmullo del agua, combinado con el canto de los pájaros que frecuentan el jardín, proporciona una banda sonora natural que invita a la reflexión y la contemplación. Mientras paseas por el lugar, te rodearán las fragancias de las plantas mediterráneas, y podrás admirar la paleta de colores que ofrecen las flores y los arbustos. La armonía entre los elementos naturales y artificiales crea un escenario verdaderamente espectacular que invita a la fotografía y a la meditación.
En resumen, los Jardines de Marivent son un destino que merece la pena explorar en Palma. Su rica historia, su conexión con el arte, su belleza natural y su ambiente tranquilo los convierten en un oasis de serenidad en medio de la ciudad. Ya sea para disfrutar de un paseo relajante, para explorar el legado artístico de Joan Miró o simplemente para desconectar del mundo exterior, este lugar ofrece una experiencia inolvidable que te sumergirá por completo en su belleza y calma.
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